Deportes

El factor psicológico (parte II)

Uno de los factores psicológicos más fuertes que tienen nuestras delegaciones durante los juegos es la ansiedad y presión que se genera dentro de


Eileen Marie Coparropa A. (10.deportivo@epasa.com) /

Uno de los factores psicológicos más fuertes que tienen nuestras delegaciones durante los juegos es la ansiedad y presión que se genera dentro de la villa o residencia donde vivimos. Todos viajamos felices, contentos, emocionados del reencuentro, ávidos de la convivencia que se da en las villas de los juegos. Pero después del día de la inauguración, todo cambia.

A medida que avanza el calendario de competencias y el país no gana medallas, va subiendo el nivel de presión del resto de los competidores, y se va creando un ambiente de tensión silenciosa, donde nadie habla del tema; pero cada uno va cargando el peso de la presión de que los días van pasando y no hay medallas. Entre los atletas nos damos ánimo y el ambiente entre nosotros es de una gran camaradería y entusiasmo, pero la verdad, eso no es suficiente porque no todos están enfocados en lo que cada deporte tiene que hacer para lograr esa medalla. No se siente un liderazgo de dirigencia que centre y nivele la presión, y pareciera que cada uno anda por su lado.

Recuerdo que esa presión a mí no me dejaba dormir, era muy, muy fuerte. Cuando me encontraba con alguien de la delegación, en cualquier lugar de la villa o en los alrededores, me decían: “Eileen, Eileen, ¿cuándo compites?”, “¡Voy a tu competencia!”, “¿Vas por el Oro?”. “¡Dale duro!”. Y ese sentimiento de compromiso va creciendo con tanta fuerza que lo que menos queremos es perder. Pero, ¡wao!, es como tener una cruz de madera bien pesada a tus espaldas durante una semana o mientras dure tu competencia. Yo, a veces, no quería ver a nadie de la delegación para que no me preguntaran nada, y me quedaba en mi cuarto, leyendo, escuchando música; pero en algún momento tenía que salir. Hasta que fui aprendiendo, creciendo, madurando y aceptando que eso era algo inevitable, que me tocaba y tenía que aprender, como líder de una delegación, a lidiar con preguntas y tanta presión.

Observé, en muchas ocasiones, en muchas delegaciones, a mis compañeros emocionalmente afectados, hasta haciendo bromas de sus contrincantes, y reconociendo antes de competir que no tenían ninguna posibilidad. Si estás derrotado antes de competir, no hay otro resultado. Y cada atleta sabe su realidad, nadie nos engaña; pero si se entrena la mente para crear el ambiente de competencia antes de llegar, y se educa al atleta a ser responsable, más disciplinado y organizado con su preparación, y asegurarnos de que cuente con todo lo que necesita para competir -desde su periodo de entrenamiento hasta el día de su competición-, estoy segura de que iremos viendo otros resultados.

Los atletas tienen que asumir responsablemente su compromiso y la dirigencia tiene que cambiar. No es dar dinero por dar, hay que fiscalizar qué se hace con ese dinero, que se cumplan los ciclos de preparación, de competencias, de programas, y que el control sea efectivo.

El deporte tiene que ser una estrategia de Estado para que Panamá se distinga deportivamente a través del amateurismo como se distingue por artistas, que el deporte sea una de las actividades que distinga a nuestro país, porque en Panamá hay jóvenes con talento y con ganas, pero se van quedando cuando enfrentan las penurias de no tener con qué ni con quién. En mi próximo escrito daré una lista de aspectos que considero debe tomar en cuenta la dirigencia para darle un nuevo rumbo al deporte nacional.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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