José Saramago, en su “Ensayo sobre la ceguera”, nos plantea el cambio drástico de una persona por sobrevivir en un submundo urbano, donde lo material desvanece tras la pérdida de la visión.
Hoy el fútbol panameño es como este “Ensayo”, pues estamos por vivir etapas muy críticas, donde podemos sacar lo mejor o lo peor.
Guimaraes tiene que cambiar su discurso. Volver a plantearse más humano. No por la prensa, sino por sus jugadores.
Ayer Ariel Alvarado hizo un llamado correcto de atención. Y saben lectores que nuestra línea es dura, pero cuando las cosas se hacen bien, hay que reconocerlo.
Alvarado calmó el oleaje que había provocado Guimaraes. Medida prudente, porque el fútbol es pasión y a veces las pasiones desbordan en situaciones lamentables.
Ya es tácito que el técnico se queda. Nuestra postura ya la dimos. Aquí no tenemos campañas contra nadie. Lo que se avecina es muy serio.
Soy un periodista de fútbol. Mucho de lo que he realizado es gracias al fútbol. Aquí queremos al fútbol...
Y estaré mañana y pasado, si Dios lo permite. Busquemos mejorar el panorama. Alvarado dio un paso, todos podemos dar otro, pero también lo debe dar el técnico. Recueden que El Salvador nos espera.
Porque aunque todos seamos ciegos, como explica Saramago, seguimos siendo humanos y eso es lo que nos diferencia de las otras especies.