El nuevo y flamante proyecto del portugués José Mourinho en el Real Madrid ha sufrido el primer tropezón a la primera de cambios en el escenario más insospechado de todos, y no pudo pasar del empate (0-0) frente a un Mallorca maltrecho, expulsado de la Liga Europa por moroso y con una plantilla cogida con pinzas.
El juego madridista fue discreto y mucho tendrá que trabajar "Mou" para afinar una orquesta con demasiados solistas, uno de ellos Cristiano Ronaldo, empecinado en hacer la guerra por su cuenta, pero al fin y al cabo, siempre convertido en la gran amenaza para los equipos rivales.
El técnico luso ya había recordado que sus inicios en el Chelsea e Inter no empezaron con buen pie. Pero lo que no esperaba es que se esfumaran los primeros dos puntos en un campo -el Iberostar Estadio- habitualmente propicio para los blancos, que ganaron 1-4 la temporada pasada.
El Madrid de Mourinho jugó de manera aplicada al principio, manteniendo el respeto a ultranza por el sistema que defiende el técnico portugués, "madurando" el partido y al rival desde el principio, sin que nadie -con la excepción de Cristiano Ronaldo- se saltara el guión establecido. Al final, mucho amague y cero goles... el baile arranca mal.