En uno de los documentos más enérgicos de su pontificado, a modo de legado o testamento personal en el ocaso de su vida, el papa Juan Pablo II ofreció ayer al continente americano los servicios de una Iglesia católica más militante en el terreno social, y denunció en términos inequívocos los flagelos que aquejan a la sociedad, entre ellos un ``neoliberalismo"" lesivo de la dignidad humana y un modelo de sociedad en el que los poderosos abruman a los pobres.
El pontífice reclamó a los organismos internacionales del continente establecer un orden económico justo y ofreció la colaboración específica de su Iglesia con ``representantes del Primer Mundo"" y dirigentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional para solucionar el problema agobiante de la deuda externa, evitar que se repita y levantar la carga a las víctimas de una situación injusta.
El documento papal, presentado hoy al mediodía durante una misa solemne celebrada en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, afirmó asimismo que ``no hay una democracia verdadera y estable sin justicia social"" y encomendó a su Iglesia la evangelización de los dirigentes políticos y sociales para que respeten la ley y los derechos humanos.
Asimismo advirtió que la globalización de la economía debe basarse en una visión moral para no incurrir en injusticias, desigualdades y corrupción, y ofreció la doctrina social de su Iglesia. Pero el documento, llamado Exhortación Apostólica Post-sinodal, no se limitó al tradicional ofrecimiento del apoyo espiritual de la Iglesia católica, sino que también dijo que las iglesias de América debían ``compartir sus dones espirituales y los bienes materiales con que Dios las ha bendecido, favoreciendo la disponibilidad de las personas para trabajar donde sea necesario"".
En otro indicio de una mayor militancia social, a modo de un nuevo ``aggiornamento"" o puesta al día de la Iglesia católica, el documento pontifical ofreció sus servicios de ``mediación y arbitraje en favor de la paz y de la fraternidad de los pueblos"". El Vaticano había obtenido éxito diplomático resonante en 1984 cuando evitó una guerra entre Argentina y Chile, pero en los años subsiguientes había adoptado una posición más prescindente en los conflictos que desgarraron Centroamérica.
La Exhortación Apostólica de 30 páginas, presentada hoy, es la conclusión del primer Sínodo de Obispos para todo el continente americano que sesionó en diciembre de 1997. La firma y promulgación de ese documento fue el propósito expreso de esta cuarta visita del Papa a México y decimoséptima a Latinoamérica. Se dio a conocer al filo del mediodía, mientras el Santo Padre presidía un acto eucarístico en el máximo santuario de América.
El documento fustigó el neoliberalismo, ``sistema que haciendo referencia a una concepción economista del hombre, considera las ganancias y las leyes del mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad y del respeto de las personas y los pueblos"". Agrega que ``dicho sistema se ha convertido, a veces, en una justificación ideológica de algunas actitudes y modos de obrar en el campo social y político, que causan la marginación de los más débiles. De hecho, los pobres son cada vez más numerosos, víctimas de determinadas políticas y de estructuras frecuentemente injustas"".
Agrega que la mejor respuesta, desde el Evangelio, ``a esta dramática situación, es la promoción de la solidaridad y la paz que hagan efectivamente realidad la justicia"".
Pero insiste en la necesidad de educar a los dirigentes políticos. ``El estado de derecho es la condición necesaria para establecer una verdadera democracia. Para que ésta se pueda desarrollar se precisa la educación cívica así como la promoción del orden público y de la paz en la convivencia civil"". Reclamó a su Iglesia que ``preste mayor atención a la formación de la conciencia, prepare dirigentes sociales para la vida pública, promueva la educación ética, la observancia de la ley y de los derechos humanos y emplee un mayor esfuerzo en la formación ética de la clase política"".
El documento, presentado en el segundo día de la visita papal que se prolongará hasta el martes, observa que ``hoy en América, como en otras partes del mundo, parece perfilarse un modelo de sociedad en la que dominan los poderosos, marginando e incluso eliminando a los débiles"" y denuncia que ``en América, el fenómeno de la corrupción está también ampliamente extendido"".
Asimismo propone que los organismos pertinentes de su Iglesia ``busquen, en el estudio y diálogo con representantes del Primer Mundo y con responsables del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, vías de solución para el problema de la deuda externa y normas que impidan la repetición de tales situaciones con ocasión de futuros préstamos"".
Pero la Exhortación Apostólica reparte el peso de la culpa de tal situación también ``a la irresponsabilidad de algunos gobernantes que, al contraer la deuda, no reflexionaron suficientemente sobre las posibilidae pago, con el agravante de que sumas ingentes obtenidas mediante préstamos internacionales se han destinado a veces al enriquecimiento de personas concretas, en vez de ser dedicadas a sostener los cambios necesarios para el desarrollo del país"".