Las aficiones de los dos clubes cracovianos de fútbol más importantes, el Wisla y el Cracovia, se reconciliaron ayer domingo, al pie de la ventana del Palacio Episcopal a la que solía asomarse Juan Pablo II, cuando visitaba la ciudad.
Las aficiones de los dos clubes, fundados en los años veinte del siglo XX, mantuvieron hasta ayer una auténtica guerra cuyas batallas muchas veces concluyeron con numerosos heridos.
Los jefes de las dos aficiones, inspirados por el clima de entrega al Papa, maestro de la reconciliación, según lo definieron, decidieron poner fin a los enfrentamientos.