Las llegadas del central brasileño Thiago Silva, el delantero sueco Zlatan Ibrahimovic y el atacante argentino Ezequiel Lavezzi elevan al París Saint Germain (PSG) a la altura de los grandes de Europa, a la vez que deja tocada a una liga italiana que pierde a una parte de sus estrellas.
El gran poder económico de los propietarios del club parisino le ha permitido afrontar un gasto que parece inaccesible para el resto de clubes europeos, que se ven afectados por una falta de liquidez derivada de la actual crisis económica mundial.