Uno jugó con los Medias Rojas, otro con los Yanquis y aunque en su momento libraron inolvidables batallas, ahora disfrutan de esa amistad que nació en medio de una de las grandes rivalidades del béisbol.
Ellos son Pedro Martínez y Mariano Rivera, dos viejos amigos que esta semana, un par de días antes de la exaltación de Pedro al Salón de la Fama, se reencontraron.
“Siempre jugamos uno contra el otro, pero más allá de eso seguimos siendo amigos. Él tenía que hacer su trabajo, yo tenía que hacer el mío. Al final, todos nos ayudamos”, dijo “Mo” con relación a los enfrentamientos con Martínez cuando eran jugadores activos.
Rivera no asistirá a la ceremonia de inmortalización del “Gran Pedro” el domingo, pero lo tendrá presente en sus plegarias.
“¿Es domingo? Ese día estaré en la iglesia. Rezaré por él porque se ha ganado esa distinción”, dijo Rivera al Daily News.
“Es increíble que mi amigo esté en Cooperstown. Se lo merece”, añadió “Mo”.
Martínez apoyó a Mariano en el Clásico de Celebridades de Golf, un torneo benéfico que el panameño realizó esta semana en el Trump National Golf Club.
“Rivera es mejor como ser humano que como cerrador”, agregó Pedro.