Paraguay cerró ayer una apática jornada electoral llamada para elegir un vicepresidente de la república, con escasa participación del electorado.
Desde hoy, Paraguay tendrá un presidente puesto en el cargo por una sentencia de la Corte Suprema de Justicia, secundado por un vicepresidente electo en votación directa.
Más de dos millones de electores estaban habilitados para sufragar, pero encuestadores privados estiman que alrededor de 50 por ciento se abstuvo de hacerlo, marcando un ausentismo desconocido en elecciones de la última década.
Los principales candidatos son el arquitecto Félix Argaña, en representación del gobernante Partido Colorado, y el médico Julio César Franco, del opositor Partido Liberal.
Los comicios tienen como objetivo cubrir el cargo vacante desde el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña (padre del candidato colorado) en un atentado callejero el 23 de marzo de 1999.
Todos los pronósticos coincidían desde temprano en que el sucesor sería su hijo, Félix.
Los colorados, en el poder desde 1947, jamás perdieron una elección nacional. Pero este año un importante sector partidario, que responde al ex general golpista Lino César Oviedo, encarcelado en Brasil, se ha volcado en apoyo del opositor Franco, como parte de su enfrentamiento con el presidente Luis González Macchi.
Un total de 10.312 centros de votación permanecieron abiertos durante 10 horas, y estaban habilitados para sufragar 2.059.164 ciudadanos.
La votación se inició en calma, pero poco después el senador Franco dirigió un mensaje reclamando al gobierno "el cese de las artimañas y el tránsito por caminos torcidos, para tener una jornada electoral tranquila".
El candidato opositor, sin embargo, no aclaró a qué "artimañas" se refería.