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Entendamos que todo se va dando poco a poco

Cuando estamos haciendo dietas, es muy común eliminar todo lo que no es tan sano de una vez... Y yo digo "si has tenido estos ...

Rivca Zayat
Rivca Zayat

Cuando estamos haciendo dietas, es muy común eliminar todo lo que no es tan sano de una vez... Y yo digo "si has tenido estos hábitos toda tu vida, cómo es posible eliminar los excesos de un "tajazo" como diría el buen panameño.

Cuando eliminas todo lo que solías comer o los hábitos de exceso de un día para otro, esto solo traerá como consecuencia un vacío que a la larga tendrás que llenar nuevamente con esos hábitos. Por eso los quick fixes o "dietas milagro" no existen y el proceso de eliminar los excesos o alimentos no tan sanos debe ser poco a poco.

Todo es un proceso, en especial si involucra comida. El primer paso del proceso de cambio de hábitos es identificar nuestros puntos débiles en la alimentación. En otras palabras, identificar esas comidas que nos vuelven locos y que pensamos que no podemos vivir sin ellas. Hagamos un recuento de lo que va de la semana y pensemos qué hemos comido con mayor frecuencia, pero que no es tan bueno para nuestra salud. Una vez tenemos esta respuesta, pensemos: "¿En qué momentos queremos comer esto?". Les doy un ejemplo, yo suelo querer algo dulce después de cada comida o preferiblemente después de un día estresante como un premio. Ahora les toca a ustedes. Cuando ya identificamos la comida y el momento en que nos entra ese antojo, ahora viene el trabajo más difícil

 

La segunda parte del proceso del "poco a poco" es ver qué te provoca esa hambre o ansiedad que hace que no te puedas contener. En otras palabras, cuál es el gatillo que desencadena nuestra falta de control y lo que hace que no podamos tener una dieta saludable y balanceada. Tratemos de hacer un recuento nuevamente: "¿Cuáles son los momentos en que necesito ese dulce o esa pizza?". Y muchos responderán esos antojos me dan en la noche o cuando no he comido en todo el día o cuando estoy muy estresado y me quiero relajar con la comida. Estos son casos en los cuales acudimos a la comida como un confort, refugio o premio, y son los más comunes. Además, es muy difícil decirle no a esos antojos que son "malas costumbres".

El tercer paso después de que identificamos el alimento de preferencia, el cuándo y el por qué, toca hacer un plan de acción. Y ese plan es preferible hacerlo con alguien que te apoye y te aliente inicialmente para que no te rindas. El plan debe incluir los dos pilares de los cuales hablamos la semana pasada: actividad física y alimentación. Hoy nos enfocaremos en la alimentación. Haz un menú de lo debes comer (ojo, siempre incluye proteínas, vegetales y carbohidratos) y en las porciones indicadas y haz otro menú de lo que quisieras comer. Lo que haremos es lo siguiente, cuatro veces a la semana comemos lo que debemos y los otros tres días comemos lo que queremos (claro, con moderación) y vamos bajando los números a 5 días lo que debemos y 2 lo que queremos, luego 6 y 1 y finalmente lo reducimos a 7 y 0. Llegará el momento en que los antojos desaparecerán y tendremos mayor fuerza de voluntad y autocontrol cuando a antojos se refiere. Y claro, nos damos nuestros gustos una o dos veces por semana y con eso bastará.

¿Qué tal les suena el plan? A lo que quiero ir con esto es que una vez ya tenemos identificados nuestros gatillos y nuestros "premios", que generalmente los relacionamos con comida, será más fácil eliminarlos poco a poco de nuestra dieta. De esta manera podremos emprender en el camino de la salud y bienestar de la manera correcta y no mediante dietas de privación que, a la larga, no se pueden mantener. ¡Hagan el intento de ir poco a poco encontrando ese balance y verán que será un camino menos tedioso!

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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