Deportes

Es hora de ubicar a cada uno en el lugar correspondiente

Algunos de los desaciertos más graves que cometemos los seres humanos tienen su origen en la buena fe. Es decir, que la intención de producir un


EgbertLewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Algunos de los desaciertos más graves que cometemos los seres humanos tienen su origen en la buena fe. Es decir, que la intención de producir un bien temporal, eventualmente, puede llevarnos a perpetuar una mala práctica.

Precisamente ese escenario imperó en el hipódromo Presidente Remón por muchos años, pero felizmente esta semana le dimos un golpe de timón y en cuestión de dos meses se corregirá el entuerto para beneplácito colectivo.

Sucede que hace años alguien propuso que se le entregara el premio como “Personalidad Hípica del Año” al hoy retirado jinete Manuel Ortega, quien en esa oportunidad había impuesto una marca como el máximo ganador de carreras en los dos hipódromos que ha tenido nuestro país.

Así, sin darnos cuenta, el premio a la “Personalidad Hípica del Año” se fue desviando de su cauce original, ya que en principio este se le otorgaba a alguna figura que durante el año respectivo hubiera hecho un aporte “extradeportivo” que contribuyera a la sostenibilidad del espectáculo hípico. En ese rango se incluía a inversionistas, criadores, figuras del sector público o privado y cualquier otro cuya gestión hubiera sido trascendental para mantener viva la llama del fuego sagrado.

Como todos los años, una vez más se convocó a un comité integrado por representantes de los medios de comunicación, de las oficinas de Estadísticas y de Relaciones Públicas del Hipódromo para definir los equinos y personas que serían nominadas en las diferentes categorías.

Al igual que hace doce meses, en la reunión se dejó claro que por ser una escogencia “problemática”, la empresa que mueve los hilos de la administración se arrogaría una vez más el derecho de escoger a la “Personalidad Hípica del Año”.

Como señalamos en nuestra entrega de mediados de esta semana, el suscrito no se opone a que el Hipódromo escoja al ganador de este galardón. Sin embargo, nos quedaba un sabor amargo en el paladar porque temíamos que se siguiera arraigando el error y la distorsión del premio al que nos referimos.

Entonces, aprovechamos la oportunidad que se nos dio al ser invitados para formar parte de la comisión para - además de explicar lo antes dicho- proponer una solución o alternativa sobre la materia. Es así que sugerimos que el premio a la “Personalidad Hípica” volviera a sus orígenes, en el sentido de que no se incluya en él a quienes tienen “mérito deportivo” y que ahí únicamente se encasillaran a los que gozaban de la simpatía y el beneplácito de quienes lo escogen.

Obviamente, que no íbamos a desamparar a las auténticas estrellas de la hípica como son los caballos, jinetes, entrenadores, mozos de corral, criadores y otros. Por lo tanto, propusimos la creación de un nuevo premio, el cual nos pareció adecuado bautizar como el “Gran Premio Nacional de Hípica”.

Afortunadamente, no hubo voces que opinaran lo contrario, y la propuesta fue acogida por aclamación. Supimos que la misma ya fue sometida para su aprobación a la administración del Hipódromo y ya cuenta con el visto bueno de rigor.

El receptor del “Gran Premio Nacional de Hípica” puede ser una persona o equino que haya deslumbrado durante una temporada. Ese gran ganador saldrá entre los que hayan dominado en las más de 15 categorías que son premiadas como “Valores Hípicos”.

Con ello, se les dará el valor que merecen tanto a la “Personalidad Hípica del Año” como al “Gran Premio Nacional del Hípica”, y cada uno seguirá su camino de manera independiente sin que parezcan siameses.


fecha edicion
old id
860086
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América