Aunque la superficialidad no es lo mío, voy a optimizar el espacio disponible para este Fuetazo y abordaré, a vuelo de pájaro, varios temas.
Reglamento
Si bien existe un consenso sobre la necesidad de renovar cuanto antes el Cuerpo de Comisarios (en un 100%), también subyace un tema más importante y se trata de la renovación del Reglamento de Carreras, una tarea que desde el Gobierno anterior está en el partidor y no pudo arrancar, quizás, porque a quienes se les delegó la responsabilidad, primero, no tenían el entusiasmo adecuado ni la formación ni la disciplina para ello.
Y no solo se trata del Reglamento de Carreras, sino que hay que pasar revista a los otros dos ejes que conforman el trípode reglamentario de nuestro hipismo, como lo son el Reglamento de Hándicap y el Reglamento de Apuestas; porque son consustanciales y ninguno puede andar bien si no está acompasado con los otros.
Al pan pan y al...
Una vez más fuimos testigos de una especial jornada de carreras, gracias a la iniciativa de la embajada británica en nuestro país.
El espectáculo del domingo, en el que participaron la mayoría de los mejores caballos del patio, y que tuvo una asistencia respetable, es fiel testimonio de que al hipódromo lo que le hace falta es mostrarse más y traer gente nueva a sus predios. Felicidades a todos los involucrados, así se hace.
Tranquilo, Bobby
Apenas llegué, la semana pasada, a la ceremonia de entrega de los Valores Hípicos 2015, alguien deslizó en mi mesa “un bodrio- protesta” en el que se denunciaba o, se dejaba entrever, que hubo una manipulación verde para torcer el resultado de la elección del Caballo del Año.
En lo personal no me sentí aludido, pero soy un convencido de que cuando se va hacer un señalamiento tan grave es mejor realizarlo con pelos y señales o mejor aguantar callado.
Públicamente he dicho que mi voto en esa categoría fue para Salustio, pero después que leí ese papelito de marras y que vi la reacción de su propietario en vivo frente a las cámaras de televisión y el público presente en el hipódromo, el pasado domingo, me alegra que haya ganado Calínico. Para que respete.
No voy en esa
Se acabó la fiesta de los Valores Hípicos y dejó atrás sus muertos y heridos. En general, los resultados estuvieron bastante apegados a lo que se vio en las competencias durante toda la campaña de 2015.
Hubo quienes se incomodaron porque se creían merecedores de una de las distinciones que, gratamente, cayó en el comentarista Eric Correa. ¡Albricias!
Hubo quienes ganaron, no por simpatía, sino porque tuvieron la mano más floja y no dejaron que el sombrero pasara así por así. ¡Qué pena!
Y como no hay manera de que se deje de prostituir el asunto, alguien que no termina de comprender qué representa el “Gran Premio Nacional de Hípica” - que no me cansaré de decir que soy su papá- decidió otorgarle la distinción al director de la Autoridad de Turismo, quien ni siquiera se apareció por ahí.
Lo explico por última vez. El “Gran Premio Nacional de Hípica“ está concebido para “el campeón de campeón”, es “el premio de los premios”. O sea, que este año le correspondía a Luis Sherly por haber ganado la mayoría de las categorías, mientras que la Personalidad Hípica -que lo han destinado para regalar- era para el señor de la ATP. ¡Por Dios!
Se me acabó el espacio y la paciencia, así que cuando se aproxime la selección de los mejores de este año, si no percibo orden y un verdadero compromiso con estas votaciones, sencillamente, no participaré de ese show ¡Sean serios!