Se acaban los estadios, pero los nombres de los atletas destacados aumenta en Panamá... Mala suerte para ellos, pues no hay planes para la construcción de más coliseos. Aunque, sea de mal gusto y vergonzoso, se puede seguir con la política de cambiar o rebautizar los que existen, para exaltar los nuevos valores.
Ha sido desde siempre un tema de mucha controversia, pero hoy día se agudiza, tras las peticiones de unos legisladores para renombrar estos viejos estadios. Todo comenzó hace diez años cuando Rommel Fernández murió. El estadio Revolución, en ese entonces fue el centro de atención y no hubo reparo para cambiar su nombre, todos estuvieron de acuerdo.
Pero sería justo ahora, que cuando muera Julio César Dely Valdés, a alguien se le ocurra ponerle el nombre de este colonense, quien también ha hecho créditos suficientes para ello.
Otro ejemplo, merece Rod Carew, que el estadio de béisbol Juan Demóstenes Arosemena pase algún día a ser un tributo suyo. No lo creo y es por eso que se hicieron gestiones para que el Estadio Nacional le rindiera honor. También el gimnasio Nuevo Panamá pasó a ser "Roberto Durán" y la piscina Patria "Eileen Coparropa".
No hay dudas que ambos atletas se merecen este honor en vida y la iniciativa se puede aplaudir, pero hubiese sido más gratificante para todos si hubiesen gestionado la construcción de un estadio nuevo para ellos. Por último, ahora se le ocurrió a un legislador darle el nombre de Laffit Pincay al viejo hipódromo Presidente Remón.
Es tan fácil proponer un cambio de nombre. Ocurre lo mismo en otras áreas y así ha pasado con el Parque Omar, San Francisco o Gallego. Total, creo que a nadie le importa como se llama, los niños que acuden se divierten igual. Ahora, sólo falta que algún osado quiera ponerle al Canal de Panamá, el nombre de un presidente.
Los deslices parlamentarios respecto a este tema seguirán, mientras no se juzguen a los atletas panameños en su justa dimensión o se cree una ley para tal fin. No puede ser que a Lloyd La Beach, medallista olímpico panameño, no tenga un coliseo digno de sus proezas y que ninguno de los legisladores proponga la creación de un estadio en su honor.
Desde los Juegos Olímpicos de 1948, celebrados en Londres, Inglaterra ningún otro panameño ha estado cerca de subir al podium por una medalla. Claro, La Beach, en estos momentos no está de moda. En conclusión todos los hechos de la historia panameña hay que evaluarlos en su justa dimensión y en su momento, nadie debe, por derecho tratar de cambiarlos.