Estados Unidos es el último escollo que le queda al equipo español para alcanzar la final de la Copa Davis, un objetivo al alcance de la mano a pesar del gran potencial del equipo americano, si se tiene en cuenta que la eliminatoria se disputará en España y en tierra, una superficie en la que no podrán ofrecer tanta oposisión.
Las fechas, del 21 al 23 de julio, favorecen los intereses del equipo español que no debe sentirse abrumado porque su rival sea el campeón de esta competición en 31 ocasiones y que además ha jugado otras 28 finales.
El duelo se producirá dos semanas después de Wimbledon, cuando en teoría Pete Sampras debe estar más en forma, pero también cuando el mejor jugador de la última década debe notar más el tránsito de la superficie rápida a la súper lenta que le aguardará en la ciudad elegida.
Esa trampa debe ser mortal para Sampras y Agassi, pero sobre todo para el residente en Washington, con 62 títulos en su carrera, aunque sólo uno en tierra, el de Roma conseguido en 1994, un buen año para él ya que consiguió 10 torneos, entre ellos Wimbledon, el Abierto de Australia y el Masters.
Si Sampras juega como acostumbra, en el mes de julio llegará al máximo de su nivel, seguramente con buenos resultados en Queen"s y luego en La Catedral, y más que probablemente después de haber intentado una aclimatación especial en tierra en los torneos que preceden a Roland Garros, el único Grand Slam al que todavía no ha puesto su nombre y del que parece cada vez más alejado.
A "Pistol Pete" le acompañará Andre Agassi, campeón de los Internacionales de Francia el pasado año y finalista en 1990 y 1991, y en su caso el peligro será mayor. Pero el de Las Vegas, con 30 años, tendrá que demostrar que su clase es superior al poderío y a la fuerza de los españoles en tierra, y aunque pocos dudan de su habilidad en esta superficie, los nombres de los componentes del equipo español hacen temblar a cualquiera cuando de pista lenta se trata.
España, que se ha enfrentado con Estados Unidos en cuatro ocasiones, con tan solo una victoria hace 25 años en Barcelona por 3-2, tiene la obligación de respirar en esta contienda el mismo espíritu de equipo que ha demostrado en las disputadas esta temporada contra Italia y Rusia, ambas resueltas con triunfo por 4-1.
El clima que se vive en el conjunto español ha mejorado notablemente si se compara con el ambiente de incertidumbre y desconfianza del de hace tan solo seis meses, cuando pensar en las semifinales era casi una utopía.
"Estamos en el buen camino de hacer algo grande en Copa Davis", dijo Corretja al respecto el domingo una vez vencida Rusia, "se trata de un momento culminante y todo el mundo está contagiado de ambición e ilusión", añadió.
Apoyados por sus entrenadores, que son sus capitanes, con el respaldo de la afición, e incluso con patrocinadores nuevos, los componentes del equipo español tienen ahora lo que querían cuando Manolo Santana fue apartado de la selección.
"Aunque el ambiente era también bueno y nunca hubo problemas, ahora se trabaja con mayor profesionalidad, los capitanes se reparten el trabajo, ven más partidos y la gente que en un momento dado no forma el equipo demuestra que está con nosotros cuando se le incluye, como Juan Carlos Ferrero", añadió Albert Costa.
Con victorias, ilusiones y buen trabajo, España se ha situado por quinta vez en su historia en las semifinales de la Copa Davis, la tercera desde que se creó el Grupo Mundial en 1981, y todo esto sin poder contar con Carlos Moyá, que si todo le va bien en su recuperación de juego podría estar más que preparado para las fechas de julio.
En la otra semifinal, Australia recibirá antes a Brasil, del 14 al 16 de julio, justo después de Wimbledon.Si vence el conjunto "aussie" y España se impone a Estados Unidos, la deseada final tendrá lugar en territorio español.Sólo una improbable victoria brasileña, habida cuenta que pasarán de la hierba de Londres a la de Adelaida o Sydney seguramente, haría que España se convirtiese en visitante de Gustavo Kuerten y compañía, del 8 al 10 de diciembre.