El embajador de Colombia en Washington, Luis Alberto Moreno, descartó ayer martes una intervención militar estadounidense en su país, pero admitió que en Estados Unidos hay una "creciente preocupación" por las violaciones a los derechos humanos y se sigue atentamente el proceso de paz con las guerrillas izquierdistas.
"No hay ninguna posibilidad, pero ninguna, de que Estados Unidos se aventure a hacer en Colombia algo parecido a lo que hizo en Centroamérica (en la década pasada)", declaró Moreno a la radio Caracol de Bogotá.
Añadió que, a pesar de que Washington respaldó a los militares salvadoreños en la lucha contra la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), "los rebeldes terminaron incursionando en la capital del país y fue necesario buscar la paz por la vía de la negociación".
Moreno indicó que la situación colombiana "preocupa mucho a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, que ha expresado apoyo al proceso de paz y está siguiendo atentamente el caso de los derechos humanos".
En ese sentido, recordó que 68 legisladores estadounidenses remitieron hace poco una carta al presidente de Colombia, Andrés Pastrana, expresándole respaldo a su plan de paz y pidiéndole combatir a los paramilitares de extrema derecha y garantizar el respeto a las garantías fundamentales.
Los parlamentarios expresaron en la misiva que los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) también han cometido asesinatos, secuestros y otras graves violaciones a los derechos humanos.
Pastrana lleva adelante un esquema de reconciliación con las FARC -la mayor y más antigua de las guerrillas del país- y ha anunciado que iniciará conversaciones con el ELN tan pronto como este grupo deje en libertad a decenas de civiles capturados en los últimos meses, en diversas acciones.