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Europeos temen la velocidad de coreanos

Según los europeos jugar al fútbol a las 15.30 con una temperatura superior a los 30 grados y una humedad relativa del aire por encima del 70 por ciento, como prevén los meteorólogos durante el partido España-Corea, presenta graves riesgos para la salud de los jugadores, según los manuales de medicina deportiva.


Si Michel pudiera jugar contra Corea mañana sábado, España dispondría de un arma decisiva para atemorizar a los envalentonados coreanos, contra los que no valen aguas benditas ni talismanes en forma de patas de conejo.
Pero José González “Michel”, estrella del Real Madrid de la Quinta del Buitre” que lideró Emilio Butragueño, se retiró de la práctica del fútbol en 1996 y ahora es comentarista de este deporte en la cadena estatal TVE.
Nada parece amedrentar a las velocísimas e infatigables “ardillas” coreanas. Ni siquiera el agua bendita que el seleccionador italiano, Giovanni Trapattoni, vertía de vez en cuando en el césped para alejar los malos presagios.
Italia perdió 2-1 en octavos. A falta de dos minutos, Corea empató y en la prórroga Ahn Jung Hwan se ganó todas las maldiciones de la hinchada “azzurra” y de los directivos de su club, el Perugia, con un gol “de oro” que expulsó del torneo a los triple campeones mundiales.
Los coreanos, a las órdenes del “holandés errante” Guus Hiddink, salieron al campo sin complejo alguno ante los sonoros nombres de italianos multimillonarios que tenía enfrente: Christian Vieri, Francesco Totti, Alessandro Del Piero.
Sólo uno de estos tres jugadores gana más dinero que todo el equipo surcoreano.
Pero los hombres de Hiddink son más disciplinados que samuráis de daimios (señores feudales), corren más que ladrones de carteras pillados “in fraganti” y resisten más que los concursantes de programas japoneses sometidos a congelación en bañeras con hielo.
Estas características coreanas de nada sirvieron en uno de los dos duelos mundialistas de España y Corea, porque en aquel 17 de junio de 1990 en el estadio italiano de Friuli estaba Michel.
El centrocampista español abrió el marcador en el minuto 23, empató por Corea Kwan Hwangbo en el 43 y en el 62 y el 18 Michel remató la faena con otros dos goles, uno de ellos tras el saque magistral de un libre directo.
Las crónicas de entonces mencionaban detalles que los especialistas repiten estos días asombrados por el avance coreano: “corren, luchan y presionan”.
“No recuerdo haber visto un partido internacional en el que la defensa recurriera tanto a retrasar balones a Zubizarreta (portero español)”, decía el cronista de EFE.
Michel obtuvo inmediatamente el tratamiento de “héroe”, aunque él restó importancia al “hat-trick” (tres goles): “no son más que una mera anécdota”.
Sin embargó la “anécdota” iluminó el camino de España, oscurecido en el partido anterior con el empate a cero contra la selección uruguayo de Enzo Francescoli y Rubén Sosa, y las “furias rojas” se impusieron a Bélgica por 2-1 para alcanzar los octavos, donde el yugoslavo Stojkovic marcó los dos goles de la despedida.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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