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Extranjera aspira a ser primera dama


Que una mujer juegue un rol determinante en unas elecciones no es ya ninguna novedad, ni siquiera en la machista América Latina. Pero que quien lo hace sea extranjera, pertenezca a una religión minoritaria y, sobre todo, no sea candidata a nada, se torna, por decir lo menos, curioso.
Eliane Karp seduce a los peruanos, lo hace no sólo a punta de carisma, sino fundamentalmente con base en sus conocimientos sobre la problemática peruana, expuestos en un lenguaje fluido y didáctico. La escena se repite, día a día, por todo el Perú. "Factor Eliane", llamó el semanario Caretas al incuantificable aporte de Karp a la candidatura presidencial de su esposo, Alejandro Toledo, posesionado en las encuestas como "el rival" del presidente Alberto Fujimori para las elecciones peruanas del 9 de abril.
El caricaturista Heduardo presentó su propia encuesta: "Fujimori, 39 por ciento; Toledo, 25 por ciento; Eliane, 99 por ciento". Más allá del apunte humorístico, Karp se levanta como la única persona capaz de reunir consenso en un áspero proceso, en el que el hígado parece haber reemplazado al cerebro como órgano conductor.
Eliane Karp, judía, nació hace 47 años en Bélgica, aunque creció en Francia y tiene sangre polaca. Antropóloga, es una autoridad en finanzas, en especial con aplicación al agro, habla ocho idiomas con perfección, incluido el quechua, y ha demostrado ser capaz de abordar con propiedad cuanto tema se le ponga en frente.
Su vinculación con el Perú data de 1975, cuando siendo estudiante en EU conoció a Toledo, un economista seis años mayor que ella, de marcados rasgos indígenas y que buscaba abrirse campo en la vida tras laborar en su país como lustrabotas y vendedor de pescado. El matrimonio se produciría en 1979.
Tras el regreso de EU al Perú, la "insólita" pareja comenzó a vivir las anécdotas que ahora recuerdan entre carcajadas, como cuando al entrar en Lima a un exclusivo club social al que habían sido invitados, el portero se acercó a Eliane y, refiriéndose a Toledo, le advirtió: "Lo lamento, señora, pero el chofer no puede entrar".
Cuanto Toledo postuló a la presidencia por primera vez, en 1995, no tuvo a su lado al "factor Eliane". Estaban para entonces separados por causas que prefieren no recordar. Se reconciliaron después, tras 10 años, en medio de la insistencia de la hija de ambos, y desde entonces forman el tándem que preocupa hoy tanto al oficialismo.
Todo comenzó como si nada. Nadie la conocía y ella también sufría el silencio a que la televisión sometía a los candidatos opositores, excepto para atacarlos. Hasta que en un programa, "confrontada" con otras aspirantes a primera dama, destacó ampliamente por sentido del humor y porque sus conocimientos sobre el Perú en folklore, culinaria o similares, era superior al de las "nacionales".
Desde entonces, todo el país empezó a hablar de ella. Un análisis del diario El Comercio, aventuraba que la rubia, linda e inteligente Eliane, es "la mujer que todo "cholo" desea tener".
Una "señal" más del escalamiento social del candidato quesiempre envía subliminales mensajes étnicos y procura reforzar su imagen de "hecho a sí mismo".
Conscientes del fenómeno, algunos de los diarios sensacionalistas a los que se atribuyen vínculos con los servicios de inteligencia ya empezaron a enfilar baterías. "Gringa hizo cornudo a Toledo en Estados Unidos", titulaba ayer La Chuchi. "Toledo le sacó la chicoca (la golpeó) a la gringa por ponerle cuernos", decía La Yuca.
Toledo entretanto, con evidentes intenciones mercadotecnistas, no se separa ahora por nada de su compañera, que además es miembro del plan de gobierno de Perú Posible, el partido centrista que impulsa su candidatura.
Es un destino que nadie le vaticinó a la chica judía que un día se fue de Francia para formarse como antropóloga. "Si mi vida sirve para hacer caer una dictadura, yo estaré muy feliz", reflexiona.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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