Las letras se van a apoderar de la ciudad de Panamá por unos días. La cita será en La Casa del Soldado, en el Centro Cultural de España los próximos días 4, 5 y 6 de diciembre. El cuento será el corazón desde el que latan el resto de los géneros de los que se sirven los escritores para crear sus universos.
Este es un Festival que se hace en Madrid desde hace años y que ha conseguido convertirse en una cita literaria donde las máximas figuras de las letras en nuestro idioma quieren estar. Pero no se quedó en Madrid, ha saltado a otras capitales del mundo en español y este año, el Hado ha dispuesto que cruce el mar hasta nuestro país.

Panamá, sus letras, son un tesoro por descubrir para muchos lectores y sé que este interesante escaparate va a servir para que, una vez más, nuestros escritores y lectores se encuentren delante de la mirada de muchos amigos de otras tierras hermanas. Esta será una gran oportunidad para la difusión que tanto necesitamos.
Aunque el cuento es el género central de la cita, habrá espacio para todos. Porque Panamá no es solo la narración breve, es poesía que canta, es novela de largas batallas, es narración oral y música y lectura. Y qué bueno y poético es que se concentre toda esa actividad en un enclave tan hermoso como El Casco Viejo, frente al mar que tanto nos ha dado, cerca de las callecitas de antes, llenas del encanto de nuestra Historia, y qué bueno que España quiera, otra vez, sentarse a conversar con nosotros de nuestra literatura. Las viejas amistades hay que conservarlas, eso decía el viejo rey Alfonso X, al que llamaban el Sabio.

Esos días de diciembre serán una buena oportunidad para que los amigos escritores no reunamos y disfrutemos de las letras. Los lectores volverán a tener la posibilidad de encontrarse con los autores y los que quieren echar a caminar por el oficio de escribir, también tendrán la oportunidad de ser orientados. Todo ello en el marco de unas actividades que buscan poner de relieve nuestro buen sentir y hacer literario.
Es bueno contar con oportunidades así. Es bueno tener la posibilidad de que nos visiten otros escritores de los que podamos aprender y a los que podamos enseñar. Es bueno contar con una posibilidad más de sentarnos ante los lectores para darles a conocer lo que escribimos y qué sentimos al hacerlo. Es bueno tener una posibilidad más para detenernos a reflexionar sobre el oficio, sobre la marcha de la poesía, el cuento o la novela, es necesario y bueno, una vez más, que podamos celebrar la alegría de leer y de escribir.
Las sociedades libres serán las que por medio de la lectura, la sana crítica y el cuestionamiento constante con criterio, no se dejen engañar por los entusiastas de la ignorancia. Citas como el Festival Eñe son el escaparate que podemos usar los escritores no solo para entretener sino para enseñar deleitando, eso que tanto necesitamos en las escuelas, los hogares y las instituciones.
Espero que acudan a la cita. Ya habrá más detalles de esta fiesta de las letras que nos permitirá otra vez dejar en nombre de nuestra tierra muy en alto. Panameños y españoles tenemos una letra en común en el gentilicio, esa letra que nos distingue tanto y con la que se escribe el nombre del Festival. Eso, seguro, es una señal. Vengan a disfrutar de la buena literatura, de un festival que, aun escrito con Eñe, no es una falta de ortografía.
(Escritor)