La obra del escritor mexicano José Emilio Pacheco, galardonada esta semana con el Premio Cervantes, está marcada por su preocupación ética y reflexiva sin perder nunca de vista la realidad cotidiana.
José Emilio Pacheco, que nació el 30 de junio de 1939 en ciudad de México, mantiene con este lugar una relación de profunda ambivalencia, pero incondicional, y un territorio que también ha convertido en material literario como su famoso poema "Alta traición", todo un símbolo entre los jóvenes de su país.
Y que dice así: "No amo mi patria/Su fulgor abstracto/es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos/cierta gente, puertos, bosques, desiertos, fortalezas...".
Considerado por los lectores de la revista "Letras Libres", en 2002, como el mejor poeta vivo, José Emilio Pacheco, además de ser una de las voces más importantes de Latinoamérica, junto con el fallecido Octavio Paz, de quien fue gran amigo, no solo es un grandísimo poeta, sino también uno de los mejores traductores, ensayistas y dramaturgos.
Aún así, la humildad y bonhomía que caracterizan a Pacheco, siempre le lleva a decir que no se considera ni el mejor poeta de su barrio: "No soy el mejor poeta de México, ni siquiera el de mi barrio porque vivo al lado de Juan Gelman", recordó con humor el pasado día 17 cuando vino a Madrid a recoger el premio Reina Sofía de Poesía, de manos de la Reina.
Miembro del Colegio Nacional mexicano desde 1986 y, desde 1994, creador emérito del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (SNCA), ha sido director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales.
Dirigió la colección "Biblioteca del estudiante universitario" y con Carlos Monsiváis, el suplemento de la revista "Estaciones", y fue secretario de redacción de la "Revista de la Universidad de México", donde estudió Derecho y Filosofía y Letras e inició su actividad literaria dentro de la revista "Medio siglo".
También ha editado "La antología del Modernismo" y obras de autores como Federico Gamboa y Salvador Novo.
Entre sus traducciones figuran "Cómo es" (Samuel Beckett), "De profundis" (Oscar Wilde), "Un tranvía llamado deseo" (Tennesse Williams) -en 1983 Premio de la Sociedad de Críticos Teatrales a la mejor traducción-, "Cuatro cuartetos" (T.S. Eliot) o "Vidas imaginarias" (Marcel Schwob).
La docencia también la ha ejercido en Universidades de EE.UU., Canadá y Reino Unido, y ha sido investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH Quintana Roo).
Desde 1976 publica la columna "Inventario" en la importante revista política de México "Proceso".
En 2006 fue homenajeado durante los Encuentros de Poetas Iberoamericanos (Salamanca) y de Poetas del Mundo Latino (México).
Misceláneas. Pacheco se convirtió en el cuarto mexicano en ganar el Premio Cervantes, después de que Octavio Paz, Carlos Fuentes y Sergio Pitol fueran reconocidos con el máximo galardón de las letras hispanas en los años 1980, 1987 y 2005, respectivamente.
Pacheco sucede en el premio al novelista catalán Juan Marsé y cumple así la norma no escrita sobre la alternancia en el galardón entre autores españoles y americanos, que se mantiene ya desde 1997, año en que el cubano Guillermo Cabrera Infante tomó el relevo de José García Nieto y precedió a José Hierro.
De los 35 autores premiados en las 34 ediciones del Premio Cervantes falladas desde 1976, diecisiete son americanos y dieciocho españoles.
Sólo dos mujeres han recibido el galardón hasta la fecha, la española María Zambrano, en 1988, y la cubana Dulce María Loynaz, cuatro años después.
El Cervantes ha premiado a cuatro argentinos. Juan Gelman fue el último de ellos, en 2007, y estuvo precedido por Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges -compartido con el español Gerardo Diego- y Adolfo Bioy Casares en los años 1979, 1984 y 1990, respectivamente.
El Cervantes ha premiado además a tres cubanos, Alejo Carpentier (1977), Dulce María Loynaz (1992) y Guillermo Cabrera Infante (1997), así como a dos chilenos, Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas (2003).
Entre los premiados figuran también el uruguayo Juan Carlos Onetti (1980), el paraguayo Augusto Roa Bastos (1989), el peruano Mario Vargas Llosa (1994) y el colombiano lvaro Mutis (2001).
Jorge Guillén fue, en la edición inaugural, el primer español en lograr el premio, una serie que cierran hasta la fecha el leonés Antonio Gamoneda, galardonado en 2006, y Juan Marsé.
La alternancia como premiados entre autores españoles y americanos se mantiene ya desde hace más de una década, aunque esta norma no escrita del galardón se ha roto en diversas ocasiones.
Octavio Paz sucedió al uruguayo Onetti como ganador del premio en 1981, y Rafael Alberti fue galardonado en 1983, un año después de Luis Rosales.
Gonzalo Torrente Ballester y Antonio Buero Vallejo ganaron en los años 1985 y 1986, y el argentino Bioy Casares dio el relevo al paraguayo Roa Bastos en 1990.
Camilo José Cela fue galardonado en 1995 y un año más tarde el premio fue otorgado a José García Nieto. Desde entonces la alternancia se ha mantenido en las sucesivas ediciones.
La lista de ganadores del Cervantes se completa con los españoles Dámaso Alonso (1978), Francisco Ayala (1991), Miguel Delibes (1993), Francisco Umbral (2000), José Jiménez Lozano (2002) y Rafael Sánchez Ferlosio (2004), reconocido la pasada semana con el Premio Nacional de las Letras.
Reacción. “Ayer no tenía ninguna idea y me cayó una sorpresa de la que no me repongo. Es como los golpes que no duelen inmediatamente ... Estoy en irrealidad absoluta'', expresó Pacheco en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde también fue homenajeado.
“Desde las siete de la mañana no ha habido un minuto en que no conteste tres teléfonos a la vez. Estoy patidifuso, añadió. “Es un buen castigo para quien dijo que no le gusta ser retratado y entrevistado ... No sé cómo logré afeitarme y ducharme'”.
“El jefe del Ejecutivo se congratuló por este segundo galardón internacional que recibe el poeta mexicano, el cual reafirmar su relevante contribución a la literatura universal'', señaló en un comunicado la oficina del mandatario.
Calderón dijo que con su obra, Pacheco “ha enriquecido el acervo cultural de nuestro país y promovido las letras mexicanas en el ámbito internacional.
Pacheco dijo el domingo en Guadalajara que no guardaba esperanzas de llevarse el galardón.
“Yo decía que me conformaba con el Reina Sofía”, manifestó el lunes. Imagínense qué sorpresa!'
El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de México lo califica como “una figura indispensable” de la poesía, narrativa y el periodismo del siglo XX.
“Si bien es cierto que su rigor intelectual, su actitud hacia la literatura, su amor por la ciudad y sus personajes son características presentes en cada uno de los géneros que aborda, cada uno es admirablemente distinto”, señala el INBA en su sitio de Internet sobre el autor, que dice busca reflejar la realidad en sus textos.
A unas horas de recibir el premio Reina Sofía de Poesía, evocaba que en su poesía se encuentra presente el paso del tiempo y la preocupación por lo efímero, resultado de haber nacido y vivido en México, un país donde a su juicio todo desaparece “a un ritmo brutal”.
En opinión del jurado, el premio a Pacheco es porque es "un poeta excepcional de la vida cotidiana", con "profundidad y libertad en sus pensamientos", y por su "capacidad de crear un mundo propio".
"José Emilio Pacheco se puede definir como el idioma entero", aseguró el presidente del jurado, José Antonio Pascual, instantes después de que la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, hiciera público, en una rueda de prensa, el fallo del premio, dotado con 125.000 euros.
El jurado también destacó "el distanciamiento irónico de la realidad" y el conocimiento lingüístico que hay en la obra del galardonado, de quien ha tenido en cuenta "su condición de poeta excepcional, pero también el que sea un narrador importantísimo", periodista y crítico literario.
Juan Gelman, ganador del Cervantes 2007 y miembro del jurado, se mostró "muy contento" por los resultados de las votaciones, dado que Pacheco "es una figura intelectual que no se repite mucho en América Latina, porque a sus dotes de poeta une las de narrador, crítico y periodista; todo eso sostenido por una cultura enorme y afinada".