El mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, reaccionó firmemente ante los cuestionamientos por la movilización militar de su gobierno en territorio haitiano, asegurando que la acción responde únicamente a una misión humanitaria y de rescate de sus tropas.
La incursión busca dar con el paradero de cuatro miembros de la fuerza aérea salvadoreña que cayeron en una emboscada ejecutada por bandas criminales el pasado 18 de octubre en las inmediaciones de la capital, Puerto Príncipe.
Búsqueda de uniformados e impacto en la lucha contra bandas
Con un contingente que ya supera los 2,000 hombres e incluye comandos de fuerzas especiales, El Salvador encabeza el mayor movimiento de tropas extranjeras en la nación caribeña registrado desde la finalización del mandato de la Minustah en 2017.
El incidente inicial ocurrió cuando los militares, integrados en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), fueron emboscados en una zona dominada por grupos armados irregulares.
Frente a las dudas planteadas por analistas sobre el alcance real de las tropas, Bukele remarcó que San Salvador no busca injerencia política ni control comercial. «
"No somos potencia ni buscamos apoderarnos de los recursos de Haití. Nuestro objetivo es único y claro: traer de vuelta sanos y salvos a nuestros técnicos de aviación", afirmó el mandatario, desmintiendo además las versiones que afirmaban el hallazgo de cuerpos sin vida pertenecientes a los desaparecidos.