Germán Burgos, guardameta argentino del Atlético de Madrid, fue operado hoy con éxito de un tumor maligno en el riñón izquierdo y se enfrenta ante el trance más duro de su vida, aunque según confirmaron los médicos volverá a los terrenos de juego en unos dos meses.
Burgos tiene una oportunidad de oro, y la aprovechará, para demostrar que nunca se rinde. Seguro que vence al cáncer. Eso no lo duda nadie que le conoce. No es un tipo peculiar el portero sudamericano. En el último encuentro en el que vistió la camiseta rojiblanca, contra el Sevilla hace tres semanas, volvió a dejar su sello personal, su firma, capaz de lo mejor y lo peor en 90 minutos y que a la afición rojiblanca enamora tanto como hace aborrecer.
Ese día, tras realizar uno de los mejores encuentro desde que llegó al Atlético de Madrid hace dos temporadas (salvó a su equipo de una goleada). Su sola presencia pone nervioso al delantero de turno, que ve únicamente al guardameta delante.