Abejas naturales y abejas puras.
Un niño le preguntó a un amiguito: «¿Tú crees que a los bebés los traiga una cigüeña desde París?». El amiguito le contestó: «¿Por qué no? La tecnología ha avanzado tanto, que cualquier cosa es posible». Por eso no me extrañó leer en la etiqueta de un frasco de miel que compré: “Miel de abeja natural”. Si se especifica que hay miel de abejas naturales debe ser porque también la hay de abejas no naturales (artificiales, por lo tanto). Yo digo como el niño del chiste: La tecnología ha avanzado tanto que cualquier cosa es posible.
Cuando necesité más miel compré un frasco de otra marca. Parece que estos industriales estaban más interesados en la integridad moral de sus productoras que en su naturaleza, porque en el envase decía: “Miel de abeja pura”.
De su libro ‘La herramienta más usada’.