El gobierno y dirigentes políticos rechazaron nuevas exigencias de las FARC para continuar las negociaciones de paz y manifestaron que se trata de una estrategia para dilatar los esperados acuerdos sobre una tregua general.
El jefe de las FARC, Manuel Marulanda, pidió al gobierno suspender los vuelos sobre el área desmilitarizada, hacer un pronunciamiento claro si las FARC son o no terroristas y narcotraficantes, combatir el paramilitarismo, suspender el cerco militar y económico sobre la zona y permitir el ingreso de extranjeros que suelen visitar a la guerrilla.
"El pronunciamiento de Manuel Marulanda es una carta más sobre los mismos temas que busca dilatar la negociación", dijo el Comisionado de Paz Camilo Gómez. "Existen las garantías suficientes para continuar las negociaciones", aseguró el miércoles por la noche.
La candidata presidencial independiente, Noemí Sanín, dijo en un comunicado ayer que las exigencias del jefe de las FARC son inaceptables porque "la paz no se puede construir las bases de la extorsión o el chantaje".
Agregó que si las FARC cumplen con su amenaza de terminar con el proceso de paz, si el gobierno no acepta sus condiciones, "la responsabilidad sobre la frustración será directamente de ellas".
Alvaro Uribe Vélez, candidato de la derecha liberal, manifestó que el gobierno no puede revocar "unas medidas de seguridad mínimas y tardías" impuestas en los límites de la zona desmilitarizada, donde ha establecido vigilancia aérea y patrullaje.