Laureano Barría (laureano.barria@epasa.com)
En trece años que tiene el jinete Luis Arango de estar montando en la pista del Hipódromo Presidente Remón (HPR), ya son tres las veces que la gatera ha representado un peligro para los binomios que buscan el tan anhelado triunfo.
Preocupantes fueron las imágenes que mostraron los canales de televisión locales cuando los jinetes (el domingo) frenaban sus corceles en seco. Pero, Arango fue uno de los que vivió en carne propia este evento, que por poco se convierte en una tragedia.
“Yo fui uno de los primeros que me percaté de la situación (que no habían retirado la gatera) y comencé a avisarle a los otros para que se detuvieran”, narró el látigo panameño.
Además, cuenta que desde el principio las cosas salieron mal. “Al momento de entrar en la gatera, todos estábamos listos, pero hacía falta el caballo del carril uno (Blackriflex). Parece que el ruido del tractor lo asustó, así que lo apagaron y el caballo entró”.
Para sorpresa de todos, al momento de retirar el partidor, el motor del vehículo no encendió, mientras los equinos se preparaban para los metros finales.
“Si hubiese pasado algo grave, el HPR tenía que hacerse responsable. Gracias a Dios no pasó nada que lamentar”, acotó.
Al igual que Arango, varios fueron los jinetes que mostraron su descontento por lo ocurrido, ya que no se trataba de una carrera cualquiera. Era clasificatoria para la cita hípica más importante de Panamá: el Clásico Presidente de la República, que se corre en el mes de junio.
Según conocedores, el reglamento dice que cuando cosas como esta ocurren, se debe adelantar al personal del hipódromo para que avise a los jinetes del peligro.
Esto no fue precisamente lo que ocurrió ese día.
‘Gracias a Dios no pasó nada’, Arango
El jinete panameño Luis Arango iba en los lomos de Castellano, el domingo, cuando en los últimos metros casi chocan con la gatera.