Sí, estas palabras ¡gracias, Enrique, por esos 50 años!, que pronunció desde lo más profundo de su corazón el escritor Armando Rivera, de Guatemala, resumen el sentir de los 17 críticos de Estados Unidos, España, México, Guatemala y Panamá que revisaron en el Teatro Anita Villalaz, en el Casco Antiguo, en una jornada de tres días la trayectoria literaria y aporte cultural de Enrique Jaramillo Levi, el sexagenario autor colonense que tiene en su haber más de 50 libros y quien ahora, jubilado, escribe con más ímpetu, más holgura.
A sus anchas. En su intervención, el jueves, durante la clausura del congreso, Jaramillo Levi "confiesa", admite ¿o se regocija? de que "...siempre lo he sabido, escribir ha sido para mí un destino. La mejor forma de auscultarme y de indagar al mundo. He procurado no caer en esquematismo, conformismo ni complacencia...
Más tarde, afirma: "Tal vez lo principal de mi obra poética y cuentística está realizada", pero, expresa su deseo de "seguir escribiendo mientras tenga lucidez". Dice también que se siente orgulloso de su trabajo y de trabajar "hombro con hombro con las nuevas camadas de creadores"; de haber publicado más de 130 autores nacionales, en los últimos 30 años y que esto le produce "regocijo interno al descubrir las posibilidades de un nuevo autor, al ayudarle a salir del anonimato, ayudarle a pulsar sus potencialidades".
Expresó, asimismo, que tiene fe en la capacidad de expansión de la literatura panameña e informó que "en los últimos años han surgido 90 nuevos cuentistas, de los cuales el 30 ó 40% podrían sobrevivir de la literatura, si perseveran, si son tenaces en ambos, la lectura y la escritura”.
Como Jaramillo Levi está convencido de que "hay que sobreponerse a la ponzoña y a la maledicencia con trabajo", escribirá tanto como pueda y no le da mayor color al hecho de que en estos 50 años de vida literaria no todos le reconocen su aporte y a no todos les gusta lo que él escribe.
Lo que es más, hubo momentos en la jornada en su honor que la asistencia fue pobre. Él mismo resaltó que "el grueso de los escritores nacionales" no estuvo en el Congreso, y admitió que le dolió. Explicó que su obra no está destinada a ser entendida por la mayoría, lo cual atribuye, entre otras razones, al hecho de que "mi obra no es una literatura facilona, previsible".
El cuento, la poesía, el ensayo, según dijo, han sido las herramientas principales de este escritor incansable que escribe, escribe y escribe "casi de manera obsesiva, tratando de no repetir los textos". Él es un escritor "que se complace en escribir sobre la existencia". Un escritor cuya más reciente novela, "Escrito está", se presentó la mañana de este jueves, por Armando Rivera, editor y autor guatemalteco, quien en un escenario en semipenumbra, sentado al escritorio, hizo una especie de sociodrama, en el que utilizó la intertextualidad. Intercaló fragmentos de la obra del panameño con material propio, presentación muy aplaudida, que Jaramillo Levi festejó por la originalidad y porque "le añade una macroestructura".
Él es un escritor que, se dijo, "ha reincidido en la escena de la escritura, el acto amoroso y en el momento fantástico".
Él es un escritor cuya maestría en la metaficción y minificción, en ser una especie de relator de la vida, resaltaron Fulvia Morales de Castillo, de la Universidad de Panamá, y Fernando Valls, de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Del "ego compartido" de Jaramillo Levi habló Beatriz Valdés Escoffery la mañana del miércoles 7, en la Mesa Redonda "Otras facetas del escritor: el ensayista y el promotor cultural", en la cual también participaron otros dos docentes de la Universidad de Panamá, Melquíades Villarreal Castillo e Irina Nemchénok de Ardila. Se habló de la abundancia de simbología, de la transmutación de personajes, la otredad, la antropofagia, de personajes que se autodestruyen, del dominio de la metáfora y otras figuras literarias en la producción de Jaramillo Levi, el cual hace énfasis en la inmortalidad del escritor.
Fátima Nogueira, de la Universidad de Memphis, Estados Unidos, presentó el jueves el libro "Un lector y un escritor tras el enigma: la narrativa de Enrique Jaramillo Levi”(ensayo-entrevista), de Fernando Burgos, de la misma universidad norteña, quien el miércoles dictó la ponencia "La escritura como devenir en la obra de Enrique Jaramillo Levi"; Fernando Valls se ocupó de hablar sobre los microrrelatos del ganador del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2005 en la Sección de Cuento, con "En un instante y otras eternidades".
Por otra parte, Nicasio Urbina, de la Universidad de Cincinnati, Ohio, Estados Unidos, en su ponencia "Tres momentos en la obra cuentística de Enrique Jaramillo Levi" y Allen Patiño, de la Universidad Autónoma de Chiriquí, en "Lo fantástico como eje estructural y estrategia discursiva en la cuentística de Enrique Jaramillo Levi" destacaron, entre otros aspectos, que la verdadera obsesión del colonense ha sido lo fantástico, que el cuento dentro del cuento es un arte en el que Enrique Jaramillo Levi ha demostrado maestría, que es un escritor hiperbólico como los de su narrativa, que, en "Todo el tiempo del mundo", sale a relucir la "megalomanía del escritor de nuestro tiempo, de todo artista, escritor fracasado o exitoso, esa necesidad de fama y reconocimiento".
También se dijo que "Tamara" es la pieza más sórdida de su producción, que las de "En un instante y otras eternidades" (2006) son "historias donde se puede rastrear esa vehemencia erótico-sexual", que caracteriza la obra del director de la revista cultural "Maga", de la UTP, "...una de las obras más sólidas y significativas de Latinoamérica", que habla de la "escisión, esquizofrenia y vulnerabilidad del hombre contemporáneo".