Con un acto cargado de tradiciones indígenas de la Amazona brasileña y en medio de fuertes chaparrones que casi impiden encender el fuego olímpico, la ciudad brasileña de Beln dio por inaugurados ayer los VII Juegos Suramericanos.
La ceremonia de apertura de los Juegos en Beln, una de las cuatro subsedes brasileñas, se celebró en la zona portuaria de esta ciudad enclavada en la desembocadura del ro Amazonas y fue marcada por los tropiezos que provocó el temporal en medio del acto. La lluvia se suma los obstáculos que la organización debió superar en Beln, sede de las competencias de atletismo, natación, lucha y boxeo.
El acto inaugural de los juegos deba celebrarse en el Estadio Olímpico de la ciudad, pero la llegada del Paysand a las finales de la Copa de Campeones, clasificatoria para la Copa Libertadores, obligó a cederle ese escenario al fútbol.
El acto comenzó al caer la noche con indios de la tribu Gavioes llegando en rústicos barcos al puerto para realizar el "ceremonial del fuego".