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Grandes ausentes en la Copa de Oro


Tendrá que buscar otra oportunidad

Oscar McFarlan, portero. El portero suplente de la Selección Nacional, Oscar McFarlan, fue uno de los jugadores que jamás participó en los cuatro partidos realizados en la Copa de Oro.

McFarlan se mantuvo desde la banca viendo los acontecientos que iban haciendo historia en el fútbol local e internacional.

 

A su llegada al aeropuerto, manifestó desánimo y frustración, porque nunca se le ofrecieron minutos de confianza para hacer su trabajo.

McFarlan debutó para Panamá, en el año 2001 contra El Salvador.

Localmente ha ganado varios torneos a nivel de clubes.

 

Un mediocampista de trayectoria

Alberto Blanco, Medio Campista. Blanco saboreó el torneo con una participación mínima.

Su accionar estuvo mermado al no estar dentro de los planes de Stempel.

 

Frente a Nicaragua entró de reemplazo al minuto 71 por Rolando Escobar.

No jugó ni un solo minuto frente al equipo de Bob Bradley y no encontró reconocimiento.

En los anteriores procesos, con Cheché Hernández y Guimareas, Blanco tuvo una aceptable participación. Hubiese gustado verlo participar más tiempo, para aprovechar su veteranía en encuentros decisivos.

 

El eterno defensa que no se usó...

Mario Anthony Torres, Defensa. Pese a ser considerado un jugador con experiencia, tras los múltiples procesos que ha tenido con  la Selección Nacional, Mario Anthony Torres no encontró acción en la Copa de Oro.

La buena labor de los defensas, como Baloy, hicieron que pasara a un segundo plano, razón por la que no fue exigido en ninguno de los cuatro partidos dirigidos por Gary Stempel.

El técnico inglés creyó siempre en la profesionalidad de sus jugadores atrás y, por ello, consideró no ponerlo a jugar, pese al sacrificio que siempre ha demostrado cuando viste la camiseta de la selección mayor.

El goleador que nunca se usa...

Nicolás Muñoz, Delantero. Otro que vio correr el verdugo del tiempo, fue el delantero del Alianza FC., Nicolás Muñoz.

Ante el cuestionamiento de la titularidad de  Garcés, el turista  Núñoz no tuvo otro consuelo que ser un mero espectador  desde el banquillo.

Stempel siempre creyó en la labor de Garcés y se dejó llevar por los movimientos del delantero, sin tener éxito con los goles.

A Stempel le preocupaba más la movilidad que la efectividad goleadora; el final todos lo conocemos.

Nunca comprendió que el fútbol se gana metiendo goles al equipo contrario.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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