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Grecia paga un gran precio por la fiesta

Los Angeles mostró en dos ocasiones cómo lograr unos Juegos económicamente saneados en el siglo XX, ya que la ciudad californiana albergó los primeros juegos rentables de la era moderna en 1932.


Organizas una fiestas e invitas a todo el mundo. La mañana siguiente a los Juegos Olímpicos, tienes que limpiar solo todo el desorden y lo peor no es acabar con una mancha en la alfombra, sino con un enorme agujero en tu presupuesto.
Grecia es solo el último de varios países anfitriones que han tenido que afrontar la realidad de un una enorme resaca fiscal cuando los invitados a la fiesta de los Juegos hayan hecho las maletas y se hayan ido de la ciudad.
Los Juegos de Atenas, que oficialmente se inauguran el viernes, han terminado costando al país al menos 6.000 millones de euros, un tercio más de lo que se estimó en un principio.
"Como la mayoría de los mega-eventos, los Juegos están sujetos a la maldición de los ganadores: la ciudad que gana es la más injustificadamente optimista sobre los costos y beneficios", dijo Evan W. Osborne, profesor asociado de economía en la Universidad Wright State en Dayton, Ohio.
"El ganador subestima los (posiblemente espectaculares) costos de construcción, seguridad, y otros y sobrestima los beneficios por entradas, patrocinadores, etc", añadió.
Desde Los Angeles entonces, los organizadores apenas han terminado sin perdidas o han acabado envueltos en pérdidas, con el récord logrado por Montreal en 1976 con 1.000 millones de dólares en deudas. Cuando se realice el último pago en el 2006, más de 2.000 millones de dólares se habrán empleado en la deuda olímpica.


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163260
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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