La decisión del Gobierno colombiano de prorrogar tres meses el repliegue militar para las negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), anunciada el pasado viernes, fue aplaudida ayer sábado por distintos sectores que instaron al grupo guerrillero a reanudar los diálogos.
La Administración extendió anoche a tres meses más el período de la zona desmilitarizada de cinco municipios de los departamentos del Caquet y Meta un área de 42.139 kilómetros cuadrados, establecido el 7 de noviembre de 1998.
Las FARC, la organización rebelde m s grande y antigua del país, aceptó la apertura de las negociaciones con el Gobierno de Andrés Pastrana, el pasado 7 de enero, pero once días más tarde anunció la "congelación" de la negociación a la espera de que el Estado combata a los grupos paramilitares de derecha.
El alto comisionado para la Paz, Víctor Ricardo, confió hoy en que los di logos con las FARC se reanuden a la mayor brevedad, tras la ampliación del plazo de la zona de distensión.
Ricardo pidió a las FARC que mientras tanto respeten a las autoridades municipales que quedaron a cargo de la zona neutral tras la salida del Ejército colombiano.
El presidente del Senado, Fábio Valencia Cossio, califico de "afortunada" la prórroga y dijo que "es una demostración real de paz".
"Me parece que la decisión del presidente es afortunada, obvia, y representa un paso m s hacia ese bien supremo que significa la paz", expresó Valencia Cossio, uno de los cuatro representantes del Gobierno en la mesa de diálogo con las FARC.
Valencia invitó a la guerrilla a que "siga por el mismo camino y que, de manera unilateral, decida restablecer los diálogos que nos permitir n a los colombianos vislumbrar un futuro de paz".
El ex ministro de Relaciones Exteriores Augusto Ramírez Ocampo afirmó que el anuncio de la prórroga "es positivo para el avance del proceso de paz", pero subrayó que "ahora le corresponde a las FARC anunciar el descongelamiento del proceso".
Ramírez Ocampo, ex miembro de la misión de la ONU para la paz de El Salvador, pidió excluir a la población inocente del conflicto y aprovechar el nuevo período para definir la agenda de negociación entre el Gobierno y las FARC.
Por su lado, el presidente de la Conferencia Episcopal, Alberto Giraldo, arzobispo de Medellín, señaló que los colombianos "deben apoyar la decisión gubernamental", pero pidió a las FARC "demostrar su buena voluntad de paz" y suspender los secuestros.
El ex presidente liberal Julio César Turbay (1978-82) confió en que "este gesto de buena voluntad sea adecuadamente correspondido por la contraparte".
La zona de distensión abarca los municipios de Mesetas, La Uribe, La Macarena, Vista Hermosa (Meta) y San Vicente del Cagun (Caquet ).
En esta última población amazónica, a 300 kilómetros al sur de Bogotá , se efectuó la ceremonia de apertura de las negociaciones, el pasado 7 de enero, y en su zona rural se celebraron las primeras sesiones de la mesa de diálogo.
Cerca de allí se encuentran grandes extensiones de cultivos de coca y amapola, utilizadas para producir cocaína y heroína, y también es una zona de laboratorios del narcotráfico, por lo que uno de los temas de las agendas bilaterales es la sustitución de cultivos ilegales y planes de desarrollo alternativo.
El término de 90 días previsto en octubre pasado para desmilitarizar la zona exigida por las FARC para aceptar las negociaciones con el gobierno de Pastrana "resultó insuficiente", reconoció el Ejecutivo, al decretar la ampliación del período de distensión.