Un gol del argentino Guille Franco cuando se apuraban los últimos segundos del partido le dio la victoria al Villarreal en el campo del Murcia.
El resultado supuso una excesiva recompensa para los méritos del equipo castellonense y un castigo severo para su rival.
Con ese 0-1, el cuadro dirigido por el chileno Manuel Pellegrini se mantiene firme en puestos de Liga de Campeones, mientras que el de Lucas Alcaraz continúa en puesto de descenso a Segunda División.
El primer tiempo, como es costumbre en Nueva Condomina, estuvo de más. Fue para olvidar.
El Murcia, que se comporta como un equipo mediocre y timorato incluso cuando juega como local, tiene una virtud, que es la de hacer lucir mejor al contrario.