El día de hoy amaneció con las alarmas urgiendo al mundo. El noticiero matutino, que sigue extrañando a Castalia, anunció posibilidades de lluvia... Mi mujer se quejó de la corrupción y de la falta de transparencia, yo me lamenté de la derrota de la Marea Roja.
Ella, con sus labios de rubí y sus dientes de perla, me dice: Te cambio mi Venas abiertas por tu Arte de amar? la condicioné con la primera edición de mis Cien años de soledad, solo si me dejas tu Insoportable levedad del ser.
Ella ripostó enviando por las redes sociales, youtube, para ser exacto, Te doy una canción, de Silvio Rodríguez; y yo, que no me dejo, le devuelvo al tiro a Roberto Ledezma: Con mi corazón te espero?
Ella manda una bachata meliflua y estridente, y yo a la vuelta le envío la acritud de una de Sabina. Y por ahí viene Bécquer, con la vigencia de su ? y yo le bajo los humos con un poema de César Young Núñez.
Recrudece el "quítate que voy", como era de esperarse, y me espeta por Facebook, un fragmento de mural de Martanoemí Noriega, yo le envío la portada de Entre mártires y poetas de Ologuaidi.
Hace como diez minutos, aproximadamente, vienen ocurriendo cosas extraordinarias con seres no tan comunes y corrientes, que tienen que ver con la cofradía de los autores: Neco Endara en Casa de América, presentó Panamá Split; Benjamín Ramón trae La música sabida, Moisés Pascual se fuma un libro de humo en la casa del Soldado, Lil María hace Malabares como una Mantis y gana el premio Hersilia Ramos de Argote 2015; yo entrego mi Bitácora del inmóvil al certamen León A. Soto, y por ahí camina mi libro para niños Caminos de Tinta, a la sazón premio Carlos Francisco Changmarín? el maestro Marden Paniza presentó la Orquesta Dule, y los hijos de Ibergun entregaron una antología de poetas kunas y, ahora mismo me entero de que la poeta Ela Urriola ha merecido el Premio Nacional de Cuento José María Sánchez. Roberto Durán en un musical y viene una película, Abner ha merecido, gracias a un tremendo esfuerzo, una recompensa por su Invasión. Un antólogo ruso, Pavel Grushko ha traducido a esa lengua a lo más granado de nuestro patio limoso de la poesía.
Quiero decir, con todas estas palabras, que no somos tan solo una mala noticia.