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Hay que madurar y curar las obras

Los concursos son buenos porque, además de estimular la competencia, tienden a exigirles más a los participantes en términos de preparación, cuido y calidad a la hora


Los concursos son buenos porque, además de estimular la competencia, tienden a exigirles más a los participantes en términos de preparación, cuido y calidad a la hora de enfrentar el juicio de los jurados. Esto funciona lo mismo para el deporte, el trabajo o la literatura.

No se trata de concursar por concursar, con él único motivo de añadir un galardón a la vitrina, engordar los egos o hacerse de unos dólares. En el caso de la literatura, lo prudente es que se presenten obras maduras en el tiempo, curadas cuidadosamente y ricas estilísticamente en su contenido.

Hace unos meses, los jurados del Ricardo Miró cuestionaron el ropaje de muchas de la obras que fueron sometidas a su consideración y enfatizaron sobre la incómoda presencia de faltas ortográficas y falencias gramaticales en la mayoría de los textos.

Esta semana se conoció el fallo del jurado que calificó ocho obras poéticas que fueron presentadas al concurso de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño, 2014 y, una vez más, la misma queja, la misma observación: una serie de problemas serios, tanto en formato como en contenido, cosa que dificultó la selección de una obra ganadora.

Dicho fallo agrega que el jurado coincidió en notar problemas de ortografía, sintaxis, puntuación y semántica, es decir, del uso y manejo diestro del lenguaje para comunicar ideas. Por otra parte, en términos de construcción poética, el jurado encontró debilidades estilísticas no desdeñables en términos de tropología, ritmo versal y en cuanto a unidad temática se observó una propuesta o discurso poético no sostenido.

Estamos claros en que se trata de un concurso dirigido a jóvenes poetas, pero esto no implica que necesariamente sean novatos. En estos casos debe ser un compromiso personal el buscar asesoría previamente, por los menos para que haya una revisión de estilo antes de enviar los textos para concursar.

En el caso que nos ocupa, el jurado tuvo la intención de declarar desierto el premio, pero en apego a lo dispuesto en las bases había que escoger un ganador.

Al igual que lo señalamos en el caso de los Miró, estos premios cuentan con el auspicio estatal —lo cual aplaudimos— y nos parecen necesarios tanto para motivar a los escritores como para que los lectores se enteren de la existencia de su arte, pero es necesario que tomen en serio el asunto y eso implica trabajar con tiempo, madurar los textos y no enviarlos sobre la marcha.


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926987
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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