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He aquí un consejo de oro: si no sabe, por favor, no sople

La Cotufa es una yegua de mal genio. Enfrentarse al partidor es un trama para ella, para los palafreneros y, obviamente, para los apostadores. No tenemos el


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) /

La Cotufa es una yegua de mal genio. Enfrentarse al partidor es un trama para ella, para los palafreneros y, obviamente, para los apostadores. No tenemos el registro, pero varias veces ha sido retirada en el punto de partidas, debido a su comportamiento hostil, y el sábado no fue la excepción.

A media tarde de ese día me encontraba puliendo algunas notas e hice una pausa para ver la tercera carrera. Quería apreciar ese evento, porque comenzaba a ponerse en juego el acumulado del 5 y 6, que superaba los 240 mil dólares.

La Cotufa participaba de esa competencia junto a cinco potrancas, incluyendo a Chatterdance, que lo hacía como compañera de llave de La Cotufa. Para quienes no lo sepan, “una llave de apuesta” generalmente es compuesta por dos o más ejemplares que tienen afinidad en cuanto a la propiedad. Es decir, que si son del mismo dueño, se les pone en una misma “llave” para evitar suspicacias.

La competencia la ganó Miracle Palace, que fue la favorita, y Chatterdance terminaba segunda. Hasta ahí, todo bien.

Volvimos a la faena, pero nos mantuvimos pendientes con los audífonos, y de repente, escuchamos un anuncio que nos hizo brincar del puesto y puso nuestros latidos a galopar.

El anunciador oficial informaba que por decisión y orden de los comisarios, en la primera válida del 5 y 6 se declaraban como ganadoras tanto la llave 6 (Miracle Palace) como la llave 1 (Chatterdance y La Cotufa).

Quizá por lo impresionado que estaba con tamaña estulticia no alcancé a escuchar si se dijo cuál era el sustento legal para anunciar ese exabrupto. Ciertamente me desconecté del tema y me quedé con la impresión de que todos los que tenían a La Cotufa habían abierto.

Justo antes de la última carrera llegué al hipódromo y un conocido se lamentaba de que estaba corriendo para cinco llaves, porque había fallado en la primera carrera, para la que tenía la llave compuesta por Chatterdance, que llegó segunda, y La Cotufa, que ni siquiera compitió.

Yo, de bien mandado, le dije que había escuchado hace unas horas al anunciador oficial decir que se había dispuesto pagar también con la llave uno.

Mi amigo cerraba con Samurai y Gato José. El primero era el favorito y ganó por toda la tierra derecha, mientras que el otro, al igual que La Cotufa, fue retirado en la gatera. Le dije que fuera a la ventanilla a cobrar “dos veces” seis. Al poco tiempo volvió con una cara larga y me indicó que en vez de los 16 o 17 dólares que le dije que iba a cobrar, a lo sumo le dieron dos palos y un sencillo, porque la máquina solo reflejaba que su boleto había acertado cinco de los seis ganadores.

Los comisarios volvieron a hacer gala de un traje que, sin lugar a dudas, les quedaba demasiado grande.

Me sentí triste por él, pero me regocijé al darme cuenta de que alguien había corregido un error que iba a convertirse en un precedente funesto para las apuestas en hípicas en Panamá.

El anuncio hecho por los comisarios los puso al desnudo y develó su desconocimiento de las bases legales sobre las que se erige el espectáculo de las carreras de caballos en Panamá. No saben, no entienden y, por lo visto, nadie les ha dicho que la hípica se rige por tres reglamentos: El de carreras, el de cotejamiento y el de apuestas. Este último es claro en cuanto a los “sustitutos”, en caso de que se produzcan retiros en apuestas “exóticas” o combinadas, como la dupleta, la trifecta, los pool de tres y de cuatro y, por supuesto, el 5 y 6.

La única manera de que pudiera declararse como ganadora a la llave 1 era que antes de la carrera se anunciara que Chatterdance correría fuera de las apuestas y por tanto la llave 1 quedaría como retiro automático y, solo entonces, el favorito a ganador sería el “sustituto”.

Quisieron congraciarse y lo que hicieron fue meter la pata. Vale recordarles a los comisarios que calladitos se ven más bonitos y, como siempre he dicho, si no sabe, no sople.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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