En medio del ambiente convulso en que innecesariamente ha estado el país este semana, hoy rescatamos un pedazo de nuestra historia para contar, mediante una fuente de primer nivel, el rol trascendental que desempeñó un panameño excelso durante una gesta que, indudablemente, marcó un antes y un después de nuestras relaciones con los Estados Unidos.
Obviamente, no se trata de una primicia, pero sí de un hecho que resulta oportuno destacar porque no siempre los personajes visibles son los únicos protagonistas y, como en el caso que ocupa nuestro tema de fondo hoy, existen hombres cuyo temple, inteligencia y determinación hacen la diferencia.
Ese el caso del abogado Eloy Benedetti (Panamá, 1918 - 2000), a quien el canciller de la república durante los cruentos enfrentamientos entre panameños y “zonians” el 9 de Enero de 1964, Galileo Solís, encomendó la misión de definir la manera como el gobierno y el pueblo panameños deberían pronunciarse ante el ataque desigual e injustificado de que estaban siendo víctimas, por reclamar un derecho adquirido y el respeto a un acuerdo binacional.
En el círculo íntimo de Eloy Benedetti y en las esferas oficiales de entonces es conocido que él fue quien redactó la declaración mediante la cual Panamá rompió relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, pero en pocos textos y entre menos panameños se conoce su ejecutoria.
Como un homenaje a esa figura vital en ese momento de nuestra historia, en la edición de hoy reconstruimos brevemente el episodio del 9 de Enero de 1964, desde la perspectiva de la participación de Eloy Benedetti, el patriota que ha quedado en el olvido.
Es, a la vez, una manera de reflejar que hubo tiempos -muchos por cierto- en que el interés colectivo, el sentimiento nacional y la defensa del interés común comandaban las acciones de los hombres que, desde la academia o la política, supieron empinarse sobre las diferencias coyunturales.