La selección de Eslovaquia, una debutante mundialista que se ha incrustado en los octavos de final de Sudáfrica, se amarra al factor sorpresa que ha alentado su progresión para poner a prueba las aspiraciones de Holanda, ataviada de la condición de favorita.
El conjunto de Bert Van Marwijk arrolló en la primera fase para sellar su candidatura. Pasó por encima de Dinamarca, Japón y Camerún y logró el pleno de puntos aunque su falta de continuidad en el juego dejó entrever ciertas dudas.
Sobre todo, porque la falta de concentración puede cimentar el maleficio de la segunda fase que pesa sobre ella en los últimos grandes acontecimientos. El regreso a la actividad de Arjen Robben, su principal referente, fue lo mejor del último partido. Sin embargo, la presencia del atacante del Bayern Múnich desde el inicio del partido contra Eslovaquia es una incógnita.
Eslovaquia:
Al otro lado, Eslovaquia pretende seguir ampliando su historia. El conjunto centroeuropeo ha dejado de lado las dudas que saltaron en su estreno mundialista, donde no fue capaz de pasar de un empate ante Nueva Zelanda. Aquello levantó ampollas alrededor del cuadro eslovaco, que supo rehacerse y crecer a lo largo de la competición hasta meterse entre las dieciséis mejores del mundo.
El equipo de Vladimir Weiss perdió después contra Paraguay (2-0), pero supo sobreponerse y apurar sus opciones de clasificación en el partido frente a la última campeona, Italia, en el partido decisivo, en el que contó con el tino del atacante Robert Vittek, ubicado entre los máximos artilleros.