Sólo faltó la alfombra roja. Edgard, Ramón, Julio, Carlo y Wilson fueron recibidos ayer como estrellas de Hollywood.
"Me moría por estar en casa", dijo Wilson Palacios después de darle un abrazo a Osman Madrid, gerente deportivo de la Selección y del Olimpia.
Los empleados de Migración aprovecharon para saludar cariñosamente a los recién llegados. De paso hicieron una petición: "Hay que ganar el domingo".
El primero en bajar del avión fue Ramón Núñez (llegó en Continental, mientras que el resto viajó en American Airlines).
"Vengo matado", dijo Ramoncito. "Salí a las once de la noche de Los Ángeles, pero descansé un poco durante el vuelo".
Mientras los jugadores buscaban sus maletas, afuera, en los pasillos del aeropuerto Toncontín, había decenas de periodistas.
La espera de más de dos horas concluyó con las declaraciones de todos los jugadores. Carlo Costly nunca dejó de sonreír.
"Estoy muy contento de estar con la Selección. A todos los que estamos aquí nos gusta vestir la camisa y espero que lo hagamos de la mejor forma", comentó el delantero del Belchatów.
Eran las 11: 30 de la mañana cuando por fin cruzaron por la puerta de Migración. Los periodistas sacaron su grabadoras y encendieron sus cámaras, mientras varios aficionados se acercaron para tomar fotos con sus celulares.
El primero en aparecer fue Edgar Álvarez; atrás venían Ramón Núñez, Wilson Palacios y Carlo Costly.
El último fue Julio César de León. Cargaba la maleta del Génoa, el equipo en el que brilla en Italia.