Generar coproducciones con el sello de los cineastas hispanoparlantes no es utópico. Ellos sienten que pisan sobre terreno firme, aunque no vayan a paso rápido, por falta de recursos financieros y más apoyo estatal.
Su convicción compartida de que aunando esfuerzos, fondos y talentos las puertas se abrirán de par en par quedó de manifiesto cuando cinco españoles directores de cine aceptaron participar en el Primer Encuentro Cinematográfico Panamá-España, que inició el martes 24 de marzo y culmina el 4 de abril en Cinépolis, Multiplaza.
Con siete nuevas propuestas en su equipaje, para someterlas al escrutinio de los cinéfilos, llegaron a nuestro país Fernando Guillén Cuervo, Salvador Cano, Vicente Pérez Herrero y Miguel Ángel Cárcamo, haciéndose eco de la convocatoria de su homólogo radicado en España, Frank Spano (quien también vino con producciones suyas) y Luis Pacheco (presidente de la Asociación Cinematográfica de Panamá).
Según Pacheco, más que simplemente mostrar películas, lo que se persigue con el encuentro es generar diálogo entre directores, actores, productores y el público.
Estuvieron de acuerdo en que abrir el camino para que el cine de Iberoamérica se afinque no es fácil, al punto de que ninguno de ellos vive del séptimo arte.
Trabajando en series de televisión o en carreras afines complementan sus ingresos.
Lo que es más, hasta invierten sus ahorros en sus proyectos cinematográficos que no siempre cuajan por diversas razones, las mayoría ajenas a ellos, pero no desmayan.
Perseverantes, gente leal a su vocación, se empeñan cada vez que pueden en usar el cine como herramienta para comunicar culturas, para descubrir, para revelar, para contar historias. Historias reales y ficticias.
Usan este arte universal que es el cine para casar verdades con sueños, realidad con esperanzas. Como las esperanzas que tienen de que llegue el día en que el cine en español tenga su propio nicho.
El Oso de oro, obtenido por este año en el Festival de Berlín por “La teta asustada”, un filme peruano de Claudia Llosa, que todavía sigue siendo aplaudido, es un buen paso. Un gran paso.
Otros ejemplos de gran cine los hay en España, México, Brasil y Argentina, según pusieron de relieve los cineastas españoles que comparten hasta el 4 de abril en la Ciudad del Saber sus conocimientos en talleres con actores y directores de cine.
Ellos coincidieron que Iberoamérica tiene en Pedro Almodóvar una figura relevante, que goza de respeto internacional, como lo demuestran los galardones que ha obtenido en su fructífera carrera.
Frank Spano dijo de este filme con el que ganó El Oso de Oro una cineasta, familia del escritor peruano Mario Vargas Llosa, que es un referente, la punta del iceberg de un trabajo permanente, de calidad, que se está realizando en Iberoamérica y que merece más promoción y apoyo.
Destacó que ha podido constatar que en España hay una cinematografía interesante, un rico movimiento de cortometrajes.
Salvador Calvo en cuanto al espectador dijo que el problema es a nivel de productores y cadenas de TV: “Si no te ajustas a lo que consideran que es cine que funciona, entiéndase comedia o el cine de terror y fantástico; si haces algo muy diferente, un proyecto novedoso, entras en lo que se tilda de transgresor”.
Vicente Pérez Herrero dijo que más que ponerse a ver si fue primero el huevo o la gallina se han atrevido a saltar al ruedo y presentar sus trabajos, hechos con esfuerzo, entusiasmo y recursos propios, más algunas veces apoyo estatal o de Ibermedia y otros que apuestan por el séptimo arte y dan un voto de confianza a los productores iberoamericanos.
Se complació de ser parte del grupo que decidió ser proactivo y “romper el huevo y empezar a hacer la tortilla”.
En conclusión, esa fe inquebrantable de que el público cada vez más exigente dará la bienvenida a nuevas iniciativas que rompan con los temas y estilos tradicionales de hacer cine, de contar historias a través del celuloide es la que ha reunido a Spano, Cárcamo, Herrero, Calvo y Guillén, quienes, como uno de ellos dijo, dispusieron “arrancar del entusiasmo” y, parafraseó a Alejandro Magno cuando en el 335 A.C., al arribar a las costas de Fenicia, exclamó, palabras más, palabras menos “las naves están quemadas”, para indicar que no hay marcha atrás.
Realidad.
Salvador Calvo destacó que en España se producen entre 100, 120 ó 140 películas al año.
Frank Spano insta a asumir el Encuentro como un intento que ha surgido de la autogestión, un vehículo para conocerse y saber en qué trabaja cada uno y para que se puedan contar las historias que le preocupan y que nacen de nuestra creatividad.
Hacer cine no es fácil, por ejemplo, en España, de 140 filmes que realizan los productores al año, a la gente sólo le suenan 40 y llegan a las salas 15 y tienen éxito solamente 5.
“El Encuentro es visto “como una iniciativa para crear sinergia, crear industria, generar nuestro espacio, es buenísimo para nuestro oficio, que se mueve entre el arte y el negocio”, destacó uno de los cineastas visitantes.
Dos dramas y un documental.
mañana lunes en Cinépolis de Multiplaza "Pudor" (drama) de Tristán Ulloa y David Ulloa (Frank Spano en sala).
Martes el drama "Malas noticias", de Miguel Ángel Cárcamo.
Miércoles 1 de abril, el documental "Invisibles", producido por Javier Bardem (Frank Spano en sala).
Después de cada proyección, el público podrá dialogar con los cineastas.
Todas estas piezas cinemato- gráficas empiezan a las 7:00 p.m. y la entrada general es B/. 5.00