El arzobispo de San José, Román Arrieta, condenó el secuestro como la más "aterradora forma de violencia" y clamó por que cese una ola de plagios que afecta a Costa Rica, durante una ceremonia solemne oficiada ayer en la ciudad de Cartago, al sureste de San José.
El secuestro, dijo Arrieta, es "la más aterradora forma de violencia" e increpó a los secuestradores, "en el nombre de Dios", a detener por "inhumana" y cruel esta forma de enriquecimiento ilícito, en un acto concelebrado por todos los obispos del país, que cerró una peregrinación de cientos de miles de personas que desde el martes marcharon hacia Cartago, para rendir culto a la Virgen de los Angeles, patrona de los católicos costarricenses.
Varios plagios se han producido este año en el país, el último de los cuales, el de un joven empresario, desembocó en su muerte y en la de uno de los secuestradores, cuando la policía intentaba rescatarlo.
El gobierno ha prometido endurecer las penas contra este tipo de delitos y promueve con ese propósito, junto a los jerarcas de los poderes legislativo y judicial, una reforma al Código Penal vigente.