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Las autoridades tienen más incertidumbres que certezas sobre los autores de los atentados contra el único oleoducto de este país que cobraron la vida de ocho personas.
El presidente Gustavo Noboa advirtió que cuando localicen a los responsables se les castigará con todo el rigor de la ley.
"Los acontecimientos apuntan a un atentado, de naturaleza criminal y de efectos fatales", dijo el vocero del régimen, Alfredo Negrete, pero declinó identificar a posibles grupos o personas.
En la zona amazónica de Lumbaquí, 134 kilómetros al noreste de Quito, el oleoducto fue afectado por tres explosiones entre el martes y miércoles pasados, una de las cuales alcanzó a un autobús de transporte público y dejó ocho muertos y 19 heridos.En el mismo sitio hubo otra explosión el sábado.
La policía y el ejército informaron que de inmediato sus efectivos fueron desplazados al sitio, iniciando las tareas de investigación y búsqueda de los posibles autores, aunque todavía sin resultados.
Las autoridades han guardado reserva acerca de pistas o sobre hipótesis respecto a los autores de estas acciones, aunque el comandante de la policía, general Mario Cevallos, afirmó que "aparentemente puede haber dinamita".
Por la destrucción de 13 metros de la tubería de 503 kilómetros de largo, se encuentra suspendido el transporte del crudo desde los yacimientos de Lago Agrio, en la selva amazónica, hasta el puerto de Balao, en la costa del Pacífico, pero las exportaciones se mantienen sin inconvenientes utilizando reservas de emergencia.