Centenares de campesinos indígenas, perseguidos o desplazados de sus comunidades hace cuatro años por grupos paramilitares, emprendieron un jubiloso regreso a sus hogares luego que las autoridades les garantizaron que pueden retornar con seguridad.
Transportando implementos de labranza, gallinas, perros y niños, los 333 indígenas tzotziles comenzaron al amanecer una caminata de entre cuatro y seis horas hasta las comunidades de Chenalhó, una población en los altos del estado sudoriental de Chiapas.
"Estamos muy contentos porque vamos a volver a nuestras tierras en (la comunidad de) Yaxemel," dijo sonriente Miguel Gómez Guzmán, de 56 años, acompañado de su familia, con quien abandonó su comunidad en 1997 ante el temor de ataques por parte de grupos paramilitares apoyados por el gobierno.
Los temores se agravaron particularmente después de la masacre de 45 simpatizantes zapatistas en la comunidad de Acteal, en diciembre de 1997. Algunos grupos paramilitares eran señalados como organizaciones respaldadas por el entonces gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Pero en una muestra de buena voluntad hacia los rebeldes, el nuevo presidente, Vicente Fox, quien venció al PRI en las elecciones del 2000, cerró bases militares en Chiapas y prometió negociar una solución pacífica al conflicto con el rebelde Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).