Inglaterra superó ayer a Rusia en Wembley de manera contundente (3-0) en un partido que confirmó la recuperación del combinado que entrena Steve McClaren y la redención en los terrenos de juego internacionales de un gran delantero con grandes dosis de mala suerte de Michael Owen.
A McClaren le salió en Wembley un planteamiento perfecto, entendiendo por planteamiento marcar pronto y administrar a placer el nuevo tempo del encuentro.
Sin embargo, sí hay que reconocerle al inglés que los pross comienzan a hablar entre ellos el mismo idioma. Heskey recoge balones desde arriba, Richards y Ashley Cole hacen de Wright-Phillips y Joe Cole en las bandas.