El juicio oral contra los presuntos integrantes de la llamada "conexión local" del atentado a la mutual judía argentina AMIA (1994), que dejó 85 muertos y 330 heridos, comenzó ayer en medio de fuertes medidas de seguridad, reforzadas tras los terroristas en Estados Unidos.
En el banquillo estarán sentados 20 acusados, entre civiles y ex policías argentinos, cinco de ellos como "partícipes necesarios" del ataque terrorista, cuyos autores ideológicos y materiales aún no han sido identificados, y declararán unos 1,200 testigos en un proceso que podría prolongarse por 10 meses.
Un minuto de silencio en memoria de las víctimas abrió la sesión a las 14H21 locales (17H21 GMT) -antes de que se inicie la lectura de la amplia acusación- a pedido de la Fiscalía que aclaró que el recogimiento no implica "ningún juicio de valor, se recordó también las víctimas del otro cruento atentado irresuelto contra la embajada de Israel en Buenos Aires (el 17 de marzo de 1992 con 29 muertos y más de 200 heridos, y las de los sangrientos ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, con cerca de 7,000 muertos o desaparecido, los presentes en la sala se pusieron de pie.
En el acceso principal de los Tribunales de Buenos Aires, fueron instalados dos detectores de metales, que debieron atravesar todos los ingresantes, sin excepción, incluidos jueces, fiscales y abogados. En el exterior del edificio se instaló un segundo control policial para los autorizados a trasponer el vallado perimetral. Se cortó el tránsito y se restringió la circulación de personas en la calle lateral.
Un operativo adicional se desplegó a la llegada de los procesados con personal de seguridad provisto de chalecos antibalas, armas largas y ametralladoras. El juicio es sustanciado por el tribunal oral federal 3 porteño, integrado por Guillermo Larrambebere (presidente), Miguel Pons y Guillermo Gordo.
Los acusados son cinco ex policías de la provincia de Buenos Aires (principal distrito del país) y un civil que desarmaba automóviles robados en complicidad con esos uniformados, considerados "partícipes necesarios".
Mañana no habrá audiencia porque la comunidad judía comienza a celebrar el Iom Kipur (Día del Perdón). El presidente Fernando de la Rúa destacó en la Casa de Gobierno la importancia de llegar "lo más posible a la verdad y a la justicia". "Es muy importante el comienzo del juicio de la AMIA, largamente demorado, largamente esperado", resaltó.
Recordó que "el Gobierno ha dado todo el apoyo al Tribunal; creó también una Comisión de seguimiento de pistas adicionales en colaboración con la Justicia y se brindaron medidas de seguridad".
El 18 de julio de 1994 a las 09H53 locales (12H53 GMT) Buenos Aires se estremeció con una explosión sentida a muchos kilómetros a la redonda. Un coche-bomba cargado con 300 kilogramos de explosivos estalló frente a la sede común de la AMIA y la DAIA (brazo político de la comunidad en Argentina).