Las autoridades de la Junta Atlética de Michigan se aprestan a revisar la licencia de boxeo de Mike Tyson, después que al parecer falló una prueba de dopaje antes de la pelea del año pasado con Andrew Golota.
Los nueve miembros de la junta convocaron a una reunión en Detroit para determinar si el ex campeón mundial de los pesados puede mantener su licencia.
Kathleen Wilbur, directora del Departamento de Servicios al Consumidor y la Industria --que supervisa la junta-- confirmó que su organismo convocó la reunión especial. Pero no quiso dar los motivos.
David Sebastian, presidente de la junta del organismo de gobierno, dijo al The Detroit News --según publica hoy el diario-- que la supuesta violación investigada es un examen de orina a Tyson antes de la pelea del 20 de octubre. Golota abandonó antes del tercer asalto.
Sebastian no quiso dar más detalles porque dijo que otros miembros de la comisión no habían visto todavía el informe estatal.
Dijo al diario que las muestras de urina son tomadas rutinariamente a ambos boxeadores justo antes de cada pelea y que se trata de detectar alcohol y drogas.
"Mike Tyson y el estado de Michigan han trabajado expeditivamente para resolver amigablemente las violaciones a las reglas", dijo Sebastian. "Ambas partes esperan que la comisión estatal de boxeo acepte el acuerdo".
Las posibles penas disponibles a los reguladores del estado y la comisión de boxeo incluyen una suspensión de la licencia, una multa o un cambio en el resultado de la pelea.
Antes de combate con Golota circularon versiones sobre el uso de antidepresivos por parte de Tyson, inicialmente zoloft y luego prozac.
La investigación de la junta del uso de medicamentos de Tyson --junto con garantías de que no djaría de tomarlos antes de la pelea con Golota, como hizo en el pasado-- dejó abierto el camino para que le autorizaran a pelear en Michigan.