La FIFA, representada por la Confederación respectiva, y delegada en la Federación pertinente (en este caso: Panamá), es única responsable de promulgar disposiciones de partidos y competiciones internacionales entre ligas o equipos. Resumiendo, no se pueden disputar partidos ni celebrar competiciones sin la autorización de la FIFA, y la Federación del deporte fútbol en su país, Panamá. Esto rige para todos, por más que se hable de la reinauguración del Estadio “Rommel Fernández”, con la supuesta intervención de equipos como “los amigos de Messi” y el “Resto del Mundo” (¿?).
De propias palabras de los empresarios encargados de adelantar las obras de nuestro principal coliseo, se sabe que dicha entrega será en enero del 2010.
Semanas atrás, se reunieron en Italia, el presidente de aquella nación, Silvio Berlusconi, y el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli. Hubiera sido oportuno y brillante para nuestro país, tratándose de Berlusconi, presidente de uno de los clubes emblemas del fútbol mundial, AC Milan, ofrecer al mandatario italiano, que fuera Italia, último Campeón del Mundo, el que jugara con Panamá, campeón de Centroamérica, en día tan señalado.
La “azzurri”, cuatro veces campeón mundial, clasificada para Sudáfrica 2010, con respuesta efectiva de la TV, radios, periódicos e internet de todo el orbe, sería mucho más importante que “los amigos de Messi”, que, hoy por hoy, no ha clasificado para el Mundial.