Patrullas de soldados en vehículos blindados y a pie recorrían ayer las áreas de la capital de Jamaica más castigadas por tres días de choques entre fuerzas de seguridad y residentes de barrios pobres, que dejaron al menos 23 muertos.
El primer ministro P. J. Patterson anunció en la noche del lunes que llamó al ejército para que ayude a la policía a restablecer la calma, tras los brotes de violencia iniciados el sábado a raíz de una redada policial de armas ilegales en la zona oeste de Kingston.
Las autoridades dijeron ayer que 23 personas murieron en los brotes de violencia que se desataron en el sector Jardines Tivoli y en otros barrios pobres al oeste de Kingston, escenario de una creciente violencia armada en los últimos meses. El ejército se unió a la policía en la redada de armas del fin de semana.