Al igual que ocurre en boxeo, el béisbol, el fútbol y otros deportes, la hípica representa una ventana mediante la cual un número mayúsculo de jóvenes logra superarse material, social y hasta espiritualmente.
Hay cientos de ejemplos que ilustran lo beneficioso que es para cualquier atleta que se lo imponga, usar la plataforma del deporte para cambiar su vida e influir positivamente en la de otros.
Abordamos este tema debido a que en estos días se han dado acciones por parte de algunos jinetes y sus familiares en los predios hípicos, que preocupan,
Algunos de los nuevos pinos, faltos de orientación y de otros elementos indispensables en la formación del carácter, protagonizan incidentes que obligaron a las autoridades a imponerles sanciones que a la postre les causan perjuicios profesionales y económicos.
Pero ellos, muchos de los cuales apenas frisan la edad para tener cédula, no entienden eso y, obviamente, no cuentan con la guía necesaria que les impida caer al abismo del fracaso profesional y el desperdicio de talento y la juventud.
En ese sentido urge un llamado de atención a la Unión de Jinetes, que es el gremio que los representa, para que se hagan de un profesional de la conducta humana que periódicamente oriente a estos jóvenes y les haga tomar conciencia de la responsabilidad que tienen con ellos mismos y con el espectáculo hípico.
Para luego puede ser tarde.