La selección brasileña de fútbol llegó ayer a Asunción para el partido de las eliminatorias del Mundial de 2006 de mañana ante la de Paraguay, sin que sus mejores figuras se dejaran ver en el aeropuerto de esta capital.
La comitiva brasileña llegó hacia las 12:00 hora local, casi con dos horas de retraso, en un vuelo privado procedente de Sao Paulo y en la pista los jugadores fueron recogidos por un autobús que los trasladó a un hotel de las afuera de esta capital.
El esquema de seguridad desplegado por las autoridades locales impidió que algunos "torcedores" (aficionados) brasileños residentes en esta capital tomaran contacto directo con las principales figuras de la plantilla, como Ronaldo, Ronaldinho Gaúcho y Kaká.
Los tres fueron anunciados por el seleccionador, Carlos Alberto Parreira, antes de viajar a Asunción, como titulares del trío de atacantes con el que tratará de desplazar a los paraguayos del primer puesto de la clasificación. El juego será en el Defensores del Chaco.
El delantero José Cardozo lanzó ayer una advertencia a Brasil: Paraguay no perdonará si se le presentan espacios para hacer goles.