El guardameta Julio César afirmó ayer, entre lágrimas, que la selección brasileña quedó afectada emocionalmente por la eliminación del Mundial sudafricano, además de reconocer que Holanda fue un rival superior a su equipo y aceptar que falló en el gol que estableció el eventual empate.
"Es un resultado (2-1) que nadie esperaba. Veníamos diciendo que el grupo estaba bastante seguro, confiado, unido, pero el fútbol tiene esas cosas”, dijo desconsolado el guardameta.