El delantero del Tottenham Hotspur Harry Kane rescató ayer, en el tiempo de descuento, un valioso punto para Inglaterra en Hampden Park (2-2), en un partido con un final de infarto, en el que se vieron tres goles en los últimos cinco minutos.
Cuando todo apuntaba a la sorpresiva victoria de Escocia, gracias a dos tantos de libre directo de Leigh Griffiths, en el 87 y en el 90, Kane, que portó el brazalete de capitán, acudió puntual a su cita con el gol y evitó la que hubiera sido la primera derrota de Inglaterra en una fase de clasificación desde el año 2009 (34 partidos).
Después de unos primeros 45 minutos soporíferos, con Escocia cerrada atrás buscando pescar algo en un contragolpe, el partido de selecciones más antiguo del mundo hizo las delicias de los aficionados neutrales, que disfrutaron de un final de infarto.