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La Calle del Espanto: nivola de estos tiempos

NOTA DEL EDITOR: La siguiente es una parte de las palabras pronunciadas en la Gala de La calle del espanto, el martes 7 de septiembre en la Biblioteca Nacional, del catedrático de literatura en la Universidad Santa María La Antigua, Ariel Barría, escritor varias veces galardonado, sobre todo con su novela La loma de cristal en el Concurso Ricardo Miró.


Richard Brooks, o su heterónimo Ricardo Arturo Ríos Torres, y conste que ya no puedo distinguir cuál es cuál, ha hecho una obra al estilo de los tan gustados "reality shows". Fue zurciendo sus capítulos a medida que los daba a leer a su amplio círculo de amigos, los que fuimos dándole nuestros medidos consejos, los mismos que él tuvo el cuidado de saltarse olímpicamente; al final nos salió con un espanto en media calle, cuando descubrimos que, al igual que hizo Unamuno el siglo pasado con su nivola, nos convirtió en personajes inconscientes de su... novela o lo que sea.
Detengámonos un momento a pensar por qué esta obra sale así y ahora. Yo lo veo claramente: es la época justa para estas cosas. Si se dan cuenta, vivimos en tiempos en que las naciones que se llaman campeonas de la democracia arrasan a otras naciones para "liberarlas" e imponer su ideología; en donde hay gente capaz de tomar como rehenes y luego dispararle a cientos de niños para hacer valer sus propósitos de libertad, en donde las leyes que son severas con unos ni siquiera asustan a otros; en donde todos los días los medios de comunicación ensalzan la figura de los pillos y silencian la voz de los que labran días mejores; en un mundo donde la sobrealimentación y el hambre, cada una en su hemisferio, cobran la misma cantidad de víctimas cada año; en un mundo, en fin, donde lo absurdo es lo lógico y lo que parece ser aceptado con resignación.
Entonces, si la literatura es parte de nuestro día a día, ¿por qué va a estar mal que nos congreguemos aquí a celebrar el nacimiento de una novela que no es novela y de estrechar la mano de un autor que no es su autor? Y para seguir en eso, ¿por qué no adquirimos todos la obra y la leemos de atrás para adelante y luego la condenamos para hacer feliz a ese autor que no es su autor y a quien por lo mismo poco resquemor le van a causar las críticas?
Sin querer caer en lo académico, permítanme por unos instantes hablarles de literatura. Vivimos en un instante al que se le ha clasificado como postmodernista, y eso no significa nada por sí solo si no entendemos que todas las post etapas tienden a rebelarse acremente contra lo que se queda atrás.
Richard Brooks sabe eso, o al menos lo intuye muy bien para atreverse a escribir su... lo que sea. Ni antes ni después hubiese sido posible esto, como dije hace poco ante los estudiantes de la escuela de Medicina, capitaneados por la profesora Norma Olmos, quienes desmenuzaron La Calle del Espanto como estoy seguro que no lo hicieron antes con otra obra literaria.
El postmodernismo apuesta por la antiforma y la anarquía, oponiéndose a las formas y jerarquías de la narrativa tradicional, y aquí viene y se nos cuela la antinovela de Richard Brooks que se opone a todo lo conocido.,
El postmodernismo considera que el discurso dominante del narrador y el afán por un trabajo finalizado son ya cosas del siglo anterior, y por eso nos propone los silencios del que escribe, las no-explicaciones, y asume en cambio un trabajo en proceso, ocurriendo, como en efecto fuimos atrapados los que aparecemos como personajes insospechados de la obra y como en efecto sé que lo serán todos los presentes en este acto cuando aparezca la segunda parte, y la tercera, y la cuarta, si se cumplen las amenazas del binomio Brooks-Ríos Torres.
La literatura a las que nos tienen acostumbrados el currículo escolar y los procesos de marketing, nos han hecho preferir libros limitados en su género: novelas que son novelas, cuentos que son cuentos, dramas que son tales y poesías que son poesías, y si rimadas mejor. El postmodernismo no cree en tales convenciones y se lanza a pastar de una vez por igual en los prados de distintos géneros, o como se dice en los círculos convencionales: fomenta la intertextualidad, ese intertexto que es el pan cotidiano de Richard Brooks cuando toma por igual un cuento, una novela, un poema, una conversación, un ensayo, la música, el jolgorio irreverente y hasta una bibliografía para remendarlas en un mano a mano demencial en su Calle del Espanto.


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169651
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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