Deportes

La embriaguez en el fútbol mundial


Muchas veces nos sorprendemos con actuaciones mediocres de determinados jugadores que, sabemos, juegan mucho mejor de lo que nos están mostrando en determinado momento. Este desempeño pasa necesariamente por el estado anímico del individuo cuando exhibe sus cualidades en la cancha. O nos maravillamos con la destreza, la alegría del talento de determinados atletas que en algunos momentos parecen dioses. También aquí la sensibilidad, libertad, independencia, claridad y levedad son derivados del estado emocional en que se encuentra el futbolista.

Como dijo Nietzsche, "para que haya arte, para que haya algún hacer y contemplar estéticos, resulta indispensable una condición fisiológica previa: la embriaguez”.

El filósofo habla de una "embriaguez de la voluntad, la embriaguez de una voluntad sobrecargada y henchida. Lo esencial de la embriaguez es el sentimiento de plenitud y de intensificación de las fuerzas. De este modo hacemos partícipes a las cosas, las constreñimos a que tomen de nosotros, las violentamos".

El tipo de embriaguez que buscan depende del carácter y de la personalidad de cada individuo y de todo aquello que él está viviendo en determinado momento. Y no siempre estas particularidades permiten que encuentre la embriaguez necesaria para el pleno desempeño o entrega que se propone.

De ahí la diversidad del tipo y esencia del arte que consigue extraer de su ser, o de la ausencia de su arte. Y aquí tenemos que colocarnos en el lugar de Lionel Messi. ¿Cómo comparar su juego cuando está en el Barcelona, donde todo lo lleva a la embriaguez, con el de la selección argentina donde solitario, abandonado y hasta despreciado por las limitaciones de sus compañeros? Imposible, porque el ambiente sólo le ofrece sobriedad que lo impide aproximarse a su extraordinario e incomparable arte.


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702513
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América